18 enero, 2007
 | /LA NACIÓN
| /LA NACIÓN

Al costado norte del Parque Juan Santamaría, en Alajuela, se encuentra un hermoso edificio con fachada inspirada en el estilo Art Déco . Pertenece a la Municipalidad de Alajuela y, por el decreto ejecutivo Nº 17627-C, publicado en La Gaceta Nº 131, del 31 de julio de 1987, se cobija con el protectorado del Departamento de Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes; pero, desde su primera infancia hasta hace muy poco tiempo, lo avergonzó una actividad irregular o el uso de sus instalaciones como bodega. Ocasionalmente fue utilizado como camerinos al servicio de festivales artísticos, y en alguno que otro 11 de abril se usó como salón de baile. Ha transcurrido la mayor parte de su vida como refugio de palomas montaraces que lo emporcaron, y tuvo el norte perdido por variadas sinrazones que hoy parecen llegar a su fin porque el martes 30 de enero se reinaugurará vistiendo nuevas y costosas galas, para servir a la provincia y al país.

Historia del abuelo. En el mismo lugar donde hoy se levanta el Teatro Municipal, hace cerca de un siglo se estableció otro local con el mismo nombre, dedicado a las artes escénicas. Los datos que coleccionamos y los históricos programas de mano que atesoramos con su sepia desvaído, nos hablan de la permanente e importante actividad de aquel desaparecido espacio. Muchos de los adultos mayores de Alajuela recuerdan –y nos cuentan con nostálgica memoria– que el antiguo Teatro estaba engalanado con románticos palcos y notable prestancia, pero, especialmente, que tuvo relevante presencia cultural desde inicios del siglo XX. El viejo Teatro Municipal, el abuelo teatro, fue vibrante centro de producción y gestión artística, y en su escenario se estrenaron espectáculos diversos, especialmente obras de teatro y zarzuelas en funciones de gala que comenzaban a las 8:30 ó 9 de la noche, lo que parece contradecir la idea de que nuestros abuelos se dormían con las gallinas.

Las veladas incluían números musicales a cargo de coros y muestras de virtuosismo ejecutadas por solistas, que se lucían con piezas del repertorio clásico o que estrenaban las composiciones de notables músicos alajuelenses, algunos de los cuales, ya desde la década de 1920, instituyeron su propia Orquesta del Teatro Municipal.

Aquella institución era, pues, un semillero de artistas profesionales y aficionados, pero también sirvió muchas veces como salón social.

El Salón de Actos. El edificio del antiguo Teatro Municipal, que fue anfitrión de tanta actividad artística y comunal, fue demolido a mediados del siglo XX para dar paso a la construcción del Salón de Actos del viejo Instituto de Alajuela. De esa construcción, que data de 1956, se conserva hoy la mayor parte. El edificio fue construido por el arquitecto José Barrantes, y, aunque en sus inicios cumplió con su labor de Salón de Actos, durante casi medio siglo se desdibujó: tuvo ocasionales intervenciones que procuraron remodelarlo y reposicionarlo, pero, aunque bien intencionadas, no fueron afortunadas, y el lugar se sumió en recurrentes abandonos, que le ocasionaron graves daños de diversa índole hasta que, en el 2003 y como parte del proyecto Visión Alajuela 2010, la actual alcaldía de la Municipalidad de Alajuela reasumió el proyecto, decidida a acabar con los vaivenes de Cenicienta del inmueble, que hoy se concreta en un Teatro de excelentes condiciones para las representaciones escénicas.

Resurrección auspiciosa. El nuevo Teatro Municipal sobresale en el entorno urbano de Alajuela por su fachada señera, por su ubicación en un marco de importante personalidad urbana y cívica, y por su valor en la memoria colectiva de la comunidad. Patrimonio arquitectónico y mental, mere-cidamente rescatado, ya remozado y adecuado con el aparataje y la tecnología idónea, podrá aspirar a ser corazón palpitante de la cultura de la provincia y a figurar en la nómina de los recintos teatrales oficiales más importantes del país.

Dentro de su condición de oficialidad, también es importante considerarlo ejemplo de los resultados que produce una gestión pública interesada en el campo cultural, con visión y acción hacia el sano, activo y proactivo desarrollo humano de la comunidad. Es que otro valor agregado a esta aventura que se inicia, es que el proyecto del Teatro Municipal de Alajuela forma parte del plan conocido como Visión Alajuela 2010, que pretende el rescate físico del cenit del Cantón Central, a partir de un plan renovador del casco urbano.

Alajuela 2010 concibe crear las condiciones para que la gente nuevamente desee vivir en el centro de la ciudad, y, si el Teatro Municipal de Alajuela mantiene una actividad permanente, generará un flujo humano que devendrá en mayor seguridad en la zona y en enriquecimiento de las relaciones sociales.

Renace la esperanza. Ya hemos escrito que el desarrollo de un país no se encuentra completo si no involucra un plan estratégico del segmento Cultura en sus iniciativas de gestión pública. Proyectos que se concretan, como el del Teatro Municipal de Alajuela, permiten que la gestión política y la cultural se articulen. Esta articulación debe facilitar el intercambio de mutuos beneficios entre los gobiernos locales y los integrantes de la vida cultural y artística –independiente o privada–.

Los creadores artísticos hemos insistido mucho en que la agenda política de los gobiernos incluya lo importante que resultan las ideas, gestiones, promociones, quehaceres y productos del sector cultural para el desarrollo social, y, especialmente, que destine presupuesto suficiente para sacarlas adelante.

En Alajuela estamos frente a un hito, pero el Gobierno central, por medio del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, debe dar pasos mayores pues sobre sus huellas caminamos muchos, aún más ahora, cuando el proceso globalizador ubica estratégicamente la producción y difusión del conocimiento como base para el desarrollo a diferentes plazos, y el enfoque a la Cultura adquiere nuevos e importantes ribetes.

Sin perder de vista su equipamiento e investidura patrimonial, pero subrayando sus posibilidades de gestión, patrocinio y proyección cultural, así como su condición dentro del engranaje social, el Teatro Municipal de Alajuela producirá un impacto en el medio cultural de la provincia.

Estamos aportando para que esta vez renueve los fueros que una vez tuvo y que, activo y brioso, con el concurso de los mejores aportes de los alajuelenses, vuelva a marcar una impronta en nuestras artes y a ser casa de los artistas –que siempre se benefician con la apertura de espacios como este–, y del público, que se enriquece cuando nuevas opciones le brindan entretenimiento sano y superación cultural.