Opinión

Taratonómicas

Se acabaron los nombres hispanos, griegos o latinos

EscucharEscuchar

Según la lógica que funcionaba cuando yo era niño, si una persona se llamaba Sandy llevaba necesariamente un apellido como O'Farril o McPherson y su pasaporte era irlandés o -como Escocia ya no era independiente- británico. Del mismo modo, Mark venía acompañado de Van Ness o de Sempels y sabíamos que era holandés o flamenco y, si por azar nos presentaban a José Joaquín Salvatierra Samayoa, de inmediato le pedíamos que nos recitara un poema o nos enseñara a jugar béisbol porque de seguro era nica y venía llegando de Matagalpa. Garriti Zuluaga no podía ser otro que un pelotari vasco, Fidelino Pérez Benalmádena calificaba de andaluz y se nos antojaba personaje de García Lorca, Bela Morosz --no podía fallar-- era entrenador o "goalkeeper" de la selección húngara de balonmano, y Guy Philipe Lechat era el peluquero francés que teñía señoras josefinas allá por el Paseo de los Estudiantes.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.