Playa Coyote (Costa de Oro) en la península de Nicoya pertenece a Carmona, Nandayure. Es un lindo paraje que aún conserva la vegetación propia del lugar y adonde arriban las tortugas carpinteras. Los congos llegan muy cerca de la costa; caracoles ermitaños y cangrejos transitan libremente entre palos y arena, donde almejas y otros animalitos viven y se reproducen.
Hace pocos meses las autoridades correspondientes, aprobaron el Plan Regulador de Coyote, y el desarrollo urbanístico ha venido evolucionando. Ahora cuenta con bonitas casas de playa y se genera empleo para un número considerable de personas de San Francisco de Coyote, Bejuco y lugares circunvecinos. Sin embargo, a la par del "desarrollo", algunos concesionarios, amigos y visitantes han encontrado que la playa es ideal para transitar, principalmente en cuadraciclos, con los que hacen malabares y piques a los que se suman otros vehículos, como motocicletas y autos de doble tracción precisamente en las horas en que las personas concurren a disfrutar de la playa y pese a que existe una vía alterna paralela.
El peligro para los bañistas, principalmente para los niños, es inminente, además de la agresión y daño ecológico que se le está causando a la playa al compactar la arena sobre los pequeños seres vivientes que ahí habitan; al ambiente por la contaminación del aire al quemar combustible y producir ruido insoportable. Los propietarios de estos automotores, algunos profesionales, conocen la prohibición que establece la Ley de Tránsito , n.° 7331, artículo 127, pero no están conscientes de que a corto plazo tendremos una playa hecha polvo, sin vida, como ha ocurrido en conocidas playas del país.
Hacemos un llamado a las autoridades del Ministerio del Ambiente y Energía, de Obras Públicas y Transportes, de Gobernación y Seguridad Pública, del Instituto Costarricense de Turismo, de la Municipalidad de Nandayure, Asociación de Concesionarios de Playa Coyote y a los concesionarios para que se cumplan las leyes y contribuyamos a eliminar en forma urgente y definitiva el mal uso que se está haciendo de la playa.