Otros científicos han demostrado que no es necesario llegar a utilizar los embriones humanos
¿Qué tienen en común el primer ministro de Noruega y un diplomático de Uganda; un debate en el parlamento alemán; el artículo de un senador mexicano y varias publicaciones del prestigioso periódico Financial Times?
Todos han comentado, de alguna manera, la iniciativa de Costa Rica de proponer una convención contra todo tipo de clonación humana, presentada ante la Sexta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas y apoyada este fin de semana por más de sesenta y cinco naciones.
Es, además, el reconocimiento a los juristas de este país, que han formado a lo largo de la historia una cultura de respeto a la dignidad de todo ser humano y muy en especial a la iniciativa de la administración del presidente Pacheco, por esta acción diplomática de valor inconmensurable para el respeto a la dignidad humana.
Como pieza de taller
La primera argumentación para tener en claro es que no se puede crear un ser humano para matarlo y utilizarlo como pieza de taller. Y esto es así, aunque la persona sea diminuta.
Todo ser humano, desde el momento de la creación hasta el momento de la muerte, es un continuo. La vida humana no se mueve al ritmo de apagones. Solo tiene uno y definitivo. Y adquiere la luz de la eternidad con el soplo divino en el instante de la concepción.
Siempre, las iniciativas de nuestro país en materia de derechos humanos han requerido tiempo. Han sido combatidas, pero con el paso de los años se las ha reconocido.
La clonacin es una copia intencional del código genético de una persona, con el propósito de crear un ser humano. Esta vida nueva, individual y única debe ser respetada en todo sentido. Se utiliza para ello la misma técnica para crear animales. Dolly, la oveja, era ciento por ciento oveja.Y, en el caso de los embriones clonados, son ciento por ciento humanos, no pueden ser otra cosa, a pesar de los argumentos lingüísticos.
¿Clonación terapéutica?
Hoy, los creadores de la oveja Dolly no aconsejan la creación de embriones, por los serios problemas que aporta esta técnica, además de los profundos efectos éticos.
Se especula que las células madres embrionarias pueden ser una fuente prometedora para curar una variedad de enfermedades. Estas células serían utilizadas para crear terapias personalizadas, que el cuerpo del paciente no rechazaría.
La realidad es que esto no es verdad. Hay muchísimos documentos científicos, como los presentados por el Dr. David Prentice, de la Universidad estatal de Indiana, que demuestran el efecto de rechazo que hay en esta técnica y que produce gran inseguridad y daño al paciente .
Otros científicos, por su parte, han demostrado que no es necesario llegar a utilizar los embriones humanos. Ellos afirman que existen otras fuentes alternativas, de las cuales se pueden obtener las células madres no embrionarias y lograr el objetivo médico deseado sin tanto problema. Entre ellas, se encuentran las células obtenidas de la médula, la sangre, el cordón umbilical o las células de una persona adulta, de las cuales se derivan terapias médicas no cruentas, como sí sería el uso de embriones humanos.
De manera que la propuesta de prohibir todo tipo de clonación humana es la correcta.