En la línea de mi crónica anterior, ahondaré en la idea de "servicio" y seguiré tomando las cuadras sampedranas en las que me muevo como centro del universo (o casi). Aunque parezca sorprendente, aquí y allá, muchas veces lo primero del título tiene que ver con lo segundo: causa que lleva a consecuencia. A continuación, algunos ejemplos, tan patentes como patológicos.
Mencioné dos cementerios de cacharpas alrededor del Colegio Vargas Calvo, al este. Ahora recuerdo otra tumba colectiva al oeste, frente al comando de policía. Si ese es el servicio de la "nueva generación", prefiero pertenecer a la vieja. Esos "cadáveres" fuera son una vergüenza, sobre todo ahora que por fin pusieron manos a la obra con el bulevar por la línea férrea.
Casi salgo corriendo del correo, en enero, al ver una cartulina mal "escribida" y peor pegada: se refería a la "analidad" (¡sic!) a pagar. Un momentito, yo sé que ortografía y caligrafía no son sinónimos, pero ambos tienen un componente de estética. Por lo demás, como no soy proctólogo, esa estética no la veo en ese servicio informativo. Como botón en esta serie, consta en todo caso para los anales, no le digo cuáles, digno de ser... analizado. En el querido Chile eso habría provocado un escándalo "del porte de un buque", como rezaba la frase por allá; aquí, como abundan los letreros con "esa" creatividad artística, "si te vi, no me acuerdo".
Pero pasemos al norte. Concurso público: ¿alguien podría explicar para qué "sirve" esa esquina del edificio Saprissa, frente a la antigua "Guevara"? Por dentro se ve siempre un desorden espantoso y por fuera, delante de la parada de buses, la vereda y la reja se utilizan como elegante escaparate de basura... ¿No era que pretendía ser un rincón ecológico? Seguro cambió la lógica... ¿Es eso de pueblo culto y educado?
Por la universidad. Lindo, precioso, ese campus, una belleza. "Suba a nacer conmigo, hermano", cantaba Neruda, por las gradas. Pero, "lucem aspicio", qué feo "lucen" esos estudiantes tirados, estirados, también en los pasillos, literalmente "a pata suelta". ¿Tendrá razón Guillermo Carvajal, con su reciente antología de humor: "el alumno nace cansado y vive para descansar"? Esos pupilos, ciertamente, crecieron sin columna vertebral.
Me comenta un apreciado colega que, de seguro, yo nací con corbata, pero es que, igual que el buen arte, la estética entra por los ojos y penetra hasta la última fibra. Lo mismo el servicio, a los demás y a sí mismo. En cierto sentido, son términos intercambiables, de refuerzo mutuo y, lo mejor, son públicos y gratis.