
Hoy más que nunca debemos educar a nuestra sociedad, en especial la juventud, en los verdaderos y auténticos valores cívicos. Educar para la democracia, la paz, el respeto a nuestros semejantes, la convivencia en la diversidad. Educar frente al deterioro ambiental, la libertad, la tolerancia, el diálogo, la participación, la igualdad, la solidaridad y la responsabilidad.
Hoy, nuestra Costa Rica requiere el formar a sus ciudadanos con legítimos valores cívicos. Precisamos normas que velen por el bien común y relaciones sociales armónicas. Necesitamos resolver los conflictos pacíficamente. Hay que fomentar el liderazgo, la reflexión, el coloquio y la concertación. No podemos seguir amenazando nuestra paz y dividirnos con el TLC .Costa Rica es de todos. Hay que crear una cultura donde los juicios críticos pueden expresarse libremente, pero respetando nuestra institucionalidad. No podemos hablar de la “democracia de las calles”.
Una democracia sólida y estable debe respetar a todas las personas como condición para el diálogo, sin exclusión de raza, sexo, partido político, gremio, religión, cultura, etc. Lo que no se debe permitir es el irrespeto: a las normas sociales vigentes, al bien común y a la libertad de cada uno.
Bases. Nuestra democracia esta enferma. Cada vez hay menos compromiso por participar en los partidos políticos y en las elecciones. El voluntariado cada vez es más escaso. Una mayoría silenciosa actúa como protesta. La función pública no es valorada. Los costarricenses no participamos en forma permanente en el debate de los principales problemas de nuestra patria. No compartimos la vida cívica.
Estamos desarrollando a ciudadanos que solo piensan en sus beneficios individuales. Propiciamos la felicidad como una elección individual. No tenemos bien enraizado el valor de la solidaridad.
No hay conocimientos o comprensión de los cuales son los derechos y deberes de un ciudadano. Las actitudes democráticas no están bien cimentadas. La formación de valores en la familia, escuelas y colegios, es deficiente. No hemos preparado a nuestra juventud a respetar las normas éticas. Prima lo emotivo sobre lo formativo. No hay una formación integral de cuáles son los valores que nos permitirán ser ciudadanos. Hemos descuidado las ciencias sociales como factor importante en la formación ciudadana.
Compromiso. Invirtamos en un cambio en el currículum de nuestros centros de enseñanza y la participación de la familia. El ciudadano de hoy no solo requiere aprender las destrezas de mayores matemáticas, manejo de inglés, uso de herramientas tecnológicas y mayor ciencia. El ciudadano de hoy requiere ser reflexivo, participativo, conocedor nuestra historia, arte, cultura y valores cívicos.
El costarricense comprometido debe estudiar la importancia de las relaciones y política internacional, la globalización y sus implicaciones, la autodeterminación, la soberanía y el valor de nuestra democracia. Debemos aprender a respetar a todos los actores de la sociedad y sus aportes. Preocuparnos por la exclusión social y buscar formar una sociedad más justa. Aprender sobre nuestra organización económica, el papel del Estado, los actores económicos y el trabajo.
Tenemos que enseñar a nuestros jóvenes a leer y escuchar. A distinguir entre el hecho y un juicio, entre la evidencia y una opinión.
Tenemos que enseñar a dialogar, participar, argumentar, discutir, debatir, plantear ideas, buscar acuerdos, manejar controversias y resolver conflictos de manera pacífica con respeto a las normas democráticas.
Hagamos el cambio cultural que requerimos para tener mejores ciudadanos, para una nueva Costa Rica.