Los ríos han sido una de las principales fuentes de agua potable para el hombre y los demás seres vivos. Sin embargo, en los últimos años la contaminación de ellos ha sido uno de los más graves problemas ambientales. A diferencia del pasado, cuando nuestros abuelos solían bañarse y hasta beber agua, los ríos hoy son más bien una importante fuente de contaminación.
El simple hecho de acercarse a un río y sentir malos olores, ver los desechos que corren en sus aguas sucias, nos permite comprobar su alta contaminación.
Perjuicios graves. Vivir cerca de un río contaminado puede ocasionar grandes daños en la salud de la familia, desde enfermedades hasta daños físicos y psicológicos.
También los animales que viven cerca de los ríos contaminados pagan el precio de un daño ocasionado por el hombre.
¿Cuándo comenzó este problema? En la década de 1960 llegó la industrialización al país y con ella, el crecimiento urbano, y este trajo consigo el problema de la contaminación, que no solo afecta los ríos, sino también las costas donde desembocan, como sucede con el golfo de Nicoya, donde va a parar gran cantidad de basura.
Los mantos acuíferos también están siendo contaminados por la proliferación de tanques sépticos que ensucian las aguas subterráneas. Un manto acuífero contaminado tardaría 100 años en recuperarse por completo.
Las ciudades de San José, Heredia, Alajuela y Cartago están construidas sobre mantos acuíferos –a punto de ser impactados por materia fecal– de donde toman agua la mayoría de personas del área metropolitana.
El urbanismo no es el único responsable de la contaminación de los ríos pues algunas empresas también se encargan de echarlos a perder, como sucedió con la Dos Pinos que dañó el río Siquiares y las compañías bananeras en el Caribe.
Posibles remedios. Algunas medidas que se están aplicando son: el canon ambiental, que consiste en cobrar una suma de dinero a las empresas que contaminan un río; ayudar económicamente a las personas que instalan plantas de aguas residuales para purificar el agua; promover sistemas biológicos de tratamiento de aguas con lirios y bacterias; y sancionar de forma más severa a quienes contaminen los ríos.
¿Cómo podemos contribuir? Al terminar de comer, en lugar de tirar los sobrantes de comida por la tubería, deberíamos separarlos como desechos sólidos orgánicos y utilizarlos haciendo compost.
El papel higiénico también debe ser separado como desecho sólido. No debemos tirar basura en las calles pues va a dar a las alcantarillas, las atasca y además termina en los ríos.
Si vemos gente tirando basura a los ríos, debemos denunciar a quien lo hace.
Finalmente, podemos vincularnos a programas ambientales, colaborar en limpieza de ríos y, sobre todo, hacer conciencia entre nuestros amigos y compañeros sobre este problema.
Quizás algún día nuestros nietos puedan disfrutar lo que nuestros abuelos en los ríos limpios.