Opinión

Rey por un día

No hay recuerdo más hermoso que el de la inocencia, no hay herida mayor que el de su pérdida

EscucharEscuchar

Ciudad de Guatemala. Cuando leo esas siniestras historias acerca de niños y niñas a los que adultos depravados han hecho perder su natural pureza, cuando veo esas imágenes escalofriantes de los niños asesinos de Sierra Leona o de las prostitutas niñas de Calcuta, cuando observo, en fin, cómo se corrompe e interrumpe en todas partes ese rasgo esencial de la infancia que es la inocencia, vuelvo los ojos a mis años puros y trato de recordar cuándo y cómo perdí yo la mía. Y allí suelo reparar que no se me fue una inocencia, sino muchas, y que ese proceso desolador se alargó hasta bien entrada la edad adulta.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.