
Desde muy temprano en mi vida, me enseñaron que todo ser humano tiene derecho a pensar independientemente. Cada quien tiene derecho a expresar su pensar, siempre y cuando lo haga con respeto a los demás.
He crecido en una nación que siempre ha sido ejemplo para otros países por la forma pacífica y democrática en que ha resuelto sus conflictos. Se ha invertido más en educación y en infraestructura social que en armas, y esto nos ha generado condiciones que han hecho que en el país no suceda lo que en otros de Latinoamérica. Estas condiciones también nos han generado gran cantidad de inversión extranjera que nos hace partícipes de la tendencia mundial que se llama globalización.
Irrespeto. Hoy siento que no se ofrece la misma oportunidad a los jóvenes costarricenses. Es preocupante ver cómo dirigentes del sector académico han adoptado la bandera del “no” al TLC haciendo que se convierta en la insignia de la institución a la que representan. Este actuar, me parece, constituye un irrespeto total a la libertad de pensamiento.
A mucha honra, tengo una maestría del Instituto Tecnológico de Costa Rica. Por este motivo he decidido escribir estas líneas, pues siento que la libertad de pensamiento de muchos está siendo obstaculizada y sesgada por la posición que ha adoptado el rector de esa institución. Me parece que el Rector está en todo su derecho de expresar su posición y de dirigir un movimiento de oposición al TLC, pero no con la bandera de la institución que representa. Las universidades son centros de debate. Es corriente que la gente que asiste a la universidad tenga ideas utópicas y que sus posiciones muchas veces sean de oposición; sin embargo, para eso existen esos centros, para dar pie a los foros, al debate y al consenso, no para tomar posiciones extremas.
Neutralidad. Las universidades son centros de enseñanza donde se forjan las mentes de los futuros líderes del país, por eso es responsabilidad de sus dirigentes encauzar de forma neutral los debates, no con criterios impositivos dirigir movimientos políticos. Qué distinto sería si la energía que se encauza en estos momentos a la oposición de una tendencia mundial, como la globalización, se encauzara a instruir a todos los costarricenses de por qué el tan debatido tratado es bueno o es malo para el país, y así nos permitieran tomar decisiones con mejor base de información neutral e informativa, para que cada quien ejerza su libertad de pensamiento y emita criterio propio.
La globalización es una tendencia mundial. Así como ahora se debate el Tratado de Libre Comercio con EE. UU., vendrán nuevos tratados comerciales con otras potencias mundiales. Por eso es importante tomar conciencia de la importancia de los pasos a dar para incorporarnos a la globalización y enfocarnos a la excelencia y a la productividad, y no al proteccionismo pues, tarde o temprano, hay que llegar a adaptarse a un estándar mundial con protección o sin ella, entonces, ¿para qué nadar contra corriente? Mejor enfocarnos en hacer bien las cosas y tratar de salir adelante con esfuerzo y aprovechando las oportunidades que tenemos.