Las siguientes son reflexiones sobre la educación, en forma de afirmaciones o preguntas. No surgen de un estudio específico ni de investigaciones sobre la materia. Son, más bien, el producto de mi experiencia personal como estudiante, padre, profesor y ciudadano. Tal vez ayuden a un debate o a otros pensamientos más o menos espontáneos sobre algo que nos atañe a todos.
1. Los procesos de enseñanza y aprendizaje exigen esfuerzo y sacrificio sostenidos, con el aliciente de que cuanto más se vayan cumpliendo las metas, mayor serán la satisfacción y el gozo, y también mayor el apetito por aprender.
2. Es deber de toda sociedad, por medio del Estado, garantizar que aquellos que acudan al sistema educativo público, tengan condiciones lo más cercanas posible a las de los mejores centros privados.
3. La educación verdadera no se inicia ni se acaba en la escuela; pero en esta se cumple con el propósito de educar socializadamente y con base en estándares comunes.
4. El buen padre apoya a los maestros de sus hijos, tanto como a estos. Les enseña que los respeten, los respeta él y colabora con sus orientaciones.
5. El buen maestro respeta y orienta a sus alumnos; los conoce como a sus hijos y los disciplina con igual rigor y justicia que a ellos.
6. El buen alumno respeta a sus maestros así como a sus padres. Aprende de ellos y escucha sus enseñanzas y consejos. En su momento, aprende que también ellos pueden cometer errores involuntariamente y comienza a caminar por sus propios medios.
7. El aprendizaje es una cadena cuyos eslabones se pierden en el tiempo y cuya riqueza no cabe en todos los bancos del mundo.
8. “Nunca es tarde para aprender”; “aprendí de todos mis discípulos”: ¿cuántos cumplimos verdaderamente con esto que afirmamos con frecuencia?
9. “Si la educación es ejemplo, ¿qué ejemplo doy yo?”, debería ser pregunta cotidiana de cada adulto.
10. Si enseño con gozo, puedo esperar que mis alumnos aprendan con gozo y exigirles con justicia.
11. “Enseñar” sin atender potenciales individuales, es como querer construir un edificio de veinte pisos con solo pico y pala.
12. En educación, pedir menos al que necesita más, es un crimen.
13. En educación, dar menos al que necesita más, también es un crimen.