Ojalá ahora descanse de verdad, este pobre-rico, genio de la coreografía, rey de la música pop (la misma palabra revela algo pasajero) y poeta lírico (viene bien eso de lyrics , en inglés). ¡Tanto anhelaba un sueño más duradero que –quién sabe hasta qué punto– lo provocó! Enterrado, requiéscat in pace , por fin, sin paparazzi , sin tantos seguidores que no lo dejaba ni ser ni buscar su personalidad. Espero que los negros tengan no solo piel negra, sino, también, el alma de ese “bonito color”, como ya dijo Cantinflas.
Leí que le harían autopsia al cuerpo. Y total que hicieron varias, ya para qué. En mi docta ignorancia, no sabía que se puede hacer autopsias, aparte del cuerpo... pero sostengo que quizá valdrá más hacerla al cuerpo social nuestro, entero sí, en todo el planeta: ¿no es que desde los años 80 y por encargo de la Unicef, el mismo héroe, ahora postrado, afirmaba ya la globalidad de nuestra cultura con aquel legendario We are the World ?
Un mundo loco. Pero he allí el problemita: sí, somos un mundo uno, tan uno que se volvió uni-verso y uni-visión. Tan uni-lateral-pobre-de-espíritu que, como en el caso de la princesa Diana, en este “Jardín de los dioses” (aludo a una obra de Gustavo González Villanueva) se necesita crear héroes, qué digo, mártires, cosa que en los dos casos se logró por la juventud de sus víctimas.
Además, al viejito Elvis ya era hora de procurarle sustituto. Pero esos testigos (mártires, en griego), ahora solamente dan testimonio de un mundo vuelto loco, donde no solo el emperador del cuento anda desnudo, sino todos nosotros. Para peor, es una enajenación inducida: grupos diversos buscarán cómo convertir el memorial del ofrecido en santuario, con toda la parafernalia de inversión de términos. Porque, claro, en el círculo vicioso el sacrificado, vivo (en todos los sentidos) colaboraba con el rito de la plebe. Lo pronosticaba el mismo Lope: “como lo paga el vulgo, es justo/hablar en necio para darle el gusto”.
Al caso valdría hacerle un análisis, como lo propone Alfonso López Quintás, respecto de lo artístico, a partir de la disyuntiva de vértigo “versus” éxtasis . El último polo apunta hacia un con-sentir desde dentro, buscando mayor humanidad para todos, transportándose hacia sublimes alturas. El otro polo, me temo que solo logra lo que está pasando: aturdimiento, mareo, todo inducido en la colectividad por el poderoso caballero don Dólar. En próximos años, en capillas y conventos ad hoc, con camisetas y demás “souvenirs” tratarán de mantener en circulación al nuevo apóstol, enviado posmoderno por todas partes. Recogidos los denarios, vendrá el abandono inexorable.
Ahora que ya pasó todo aquello, acordémonos también de este verso en el refrán de la canción aludida: let´s start giving , “empecemos a aportar”… también de repente una cura a esta lo-cura. Así transitó por el mundo Gloria… y ahora Michael Jackson (1958-2009), meteorito que, tirios y troyanos unidos, de verdad esperamos, descanse en paz.