El 11 de abril, La Nación publicó dos artículos sobre Juan Santamaría, uno de don Enrique Obregón Valverde y otro de la periodista Dóriam Díaz. Ambos, al referirse a la participación de Santamaría en la Batalla de Rivas, se basan en los datos de la Información ad perpetuum mandada a levantar por la Municipalidad de Alajuela a mediados de 1891.
Sin embargo, como ha demostrado el historiador Rafael Méndez, la objetividad de ese documento puede ser puesta en duda por la forma como se levantó y manipuló la información. Debido a esto, parece más confiable la investigación emprendida por la Secretaría de Guerra, en mayo de 1891, para averiguar cuál fue el papel del capitán José María Rojas y del soldado Juan Santamaría en el combate de Rivas.
Intentos. Uno de los aspectos destacados por quienes la Secretaría de Guerra entrevistó, es que otros cuatro o cinco soldados quisieron quemar el mesón y no murieron en el intento, y que Santamaría hizo al menos dos intentos por incendiarlo.
De esos testimonios, cabe resaltar el de Gerónimo Segura, agricultor oriundo de San Rafael de Heredia, quien declaró que, durante la batalla de Rivas, Juan Alfaro Ruiz le ordenó ir al cuartel donde estaba el general José María Cañas a traer parque. Al llegar, Cañas escogió a Segura para que tratara de incendiar el mesón. Como Segura no estaba muy entusiasmado con esa nueva asignación, un soldado que estaba con Cañas, Juan Santamaría, preguntó a Segura: “¿Por qué sos pendejo? Yo ya salí a dar fuego y no puse inconvenientes”.
“Soy hombre”. Molesto por lo que le dijo Santamaría, Segura salió hacia el mesón, logró incendiar un alero y regresó a salvo, por lo que Cañas le ordenó que volviera a salir, con el fin de incendiar otro alero. Segura, entonces, le dijo a Cañas: “’¿Pero no sería mejor que fuéramos dos?’ Me contestó: ‘¿Pero aquí con quién cuento?’ Le repliqué: ‘Aquí está este señor que dice que es tan valiente’, señalando yo a Santamaría... Santamaría me contestó: "Si voy, soy hombre, ya fui y vuelvo: yo no pongo obstáculos". Fue asunto convenido: cada uno alistamos nuestra respectiva caña, nos abrió la puerta el General y salimos en toda carrera: yo primero y Santamaría después... llegamos al punto que se nos indicó... Simultáneamente hacíamos nuestra operación de dar fuego, cuando dirigí la vista hacia Santamaría y vi que dio una media vuelta hacia fuera del punto en que estaba recostado a la pared e inmediatamente sentarse e irse de un lado cerrando a la vez los ojos, también noté que el fuego que caía del alero se le prendió en el pelo, le vi correr sangre hacia el cuello y comprendí que estaba muerto”.
Con toda probabilidad, lo más interesante de esta declaración es que, además de dar una visión distinta de los intentos por incendiar el mesón, confirma que Juan Santamaría pereció en el curso de uno de ellos. Sin embargo, tal confirmación se desprende de un testimonio en el cual el principal protagonista es, por supuesto, el mismo Segura, y no el héroe alajuelense.