La expresión "Estado de derecho" significa que la organización política de la vida social del país debe estar sujeta a la ley, que en su sentido amplio abarca desde la Constitución Política, los tratados internacionales, las leyes y reglamentos hasta toda otra normativa jurídica. A ellas estarán sujetas todas las personas que vivan en Costa Rica.
La operatividad de este Estado de derecho es de los poderes del Estado -Legislativo, Ejecutivo y Judicial-, los que, juntos, deben ejercer el gobierno de la República.
Traemos a colación este tema pues, si en un Estado de derecho debe prevalecer la ley, nadie puede ni debe arrogarse, de facto, la representación popular.
Sedición. Así sucede cuando un pequeño grupo de sindicalistas y comunistas, en vías de extinción, siempre prestos al desorden, vociferan que desconocerán las potestades constitucionales de este Estado si los diputados, como únicos legítimos representantes del pueblo, siquiera entran a debatir el TLC. Eso, jurídicamente, es, ni más ni menos, sedición, según el artículo 4 de la Carta Magna.
Por ello, es necesario que la mayoría de costarricenses, que sí queremos vivir en la paz que gozamos desde hace muchos años y creemos firmemente que las diferencias se resuelvan donde debe ser, o sea, en el Congreso de la República, estemos atentos a no dejarnos manipular por estos mercaderes de la anarquía que solo quieren la desestabilización y llevar más pobreza a este pueblo cansado, desde hace tiempo, de tanta ingobernabilidad.
El pueblo ya eligió, democráticamente, quiénes son nuestros representantes, y son ellos los únicos que decidirán, entre otros asuntos igualmente importantes, el TLC.
No debemos tolerar que unos cuantos alborotadores nos arrebaten la paz y libertad que, con sangre, defendieron nuestros abuelos, hace 150 años.
En cintura. Hay que tener claro que la anarquía que algunos desean aquí no es propio de nuestro modo de ser, hacer y resolver los asuntos, y de ello hemos dado suficientes ejemplos en el pasado, cuando hemos puesto orden entre quienes solo quieren lo contrario.
Decía el presidente ÓscarArias: "Pienso que buena parte del éxito dependerá de la madurez política que mostremos en esta hora crucial, de nuestra altura de miras, de nuestra voluntad para coincidir y de nuestra lealtad a reglas básicas de civilidad, sin las cuales ninguna forma de democracia es posible".
Por todas estas razones, el Estado de derecho también tiene una solución para los sediciosos: la Fiscalía General de la República y los tribunales de justicia, para que den cuenta de sus obcecadas conductas, si estas llegaran a hacerse, tristemente, realidad.