Los puritanos y fundamentalistas son realmente peligrosos. Los puritanos, con una escrupulosidad exagerada en su proceder, como los define el diccionario, han generado como secta religiosa, una cadena de injusticias y sufrimientos innecesarios e injustificados a muchos seres humanos, por su obscecada y estrecha visión de la realidad. Pues bien, en la vida cotidiana hay individuos que asumen posiciones tan extremas de escrupulosidad que, igualmente, por autoconsiderarse ayatolas de la ética y la moral, se vuelven injustos y en la injusticia va su pecado; pierden por lo tanto su puritanismo pues como cualquier ser humano pecan, se vuelven soberbios y atentan contra un precepto principalísimo: el respeto a la dignidad y derechos del prójimo, como base de la justicia.
Por su parte, los fundamentalistas desde el punto de vista religioso viven apegados a la interpretación literal de los textos sagrados; pero también en la vida social y política encontramos estas posiciones extremas, que impiden a quienes así "piensan" ver la evolución de las ideas, y especialmente en nuestros días, captar la rapidez del cambio que se está produciendo. Esto los hace vivir del temor, de la negativa y la diatriba hacia quienes piensan o actúan en contra de sus fundamentalismos, a los que se aferran ciegamente para poder enfrentar las transformaciones, como su única tabla de salvación; lamentablemente esta actitud solo los conduce por el camino de la ignorancia y la incomprensión.
Cuando ambas posiciones coinciden en una persona, la convierten en un ser irracional, juez de sus propias causas, dueño único de la verdad; dialogar con él racionalmente y lograr un consenso es prácticamente imposible, pues la única manera de entenderse es aceptar su decisión, opinión y jaculatorias, sin más.
Al actuar de esta manera se vuelven también maniqueos, pues para ellos solo puede haber dos vías: el bien o el mal; la vía del bien es la que les fijan sus principios puritanos y fundamentalistas; la del mal la ocupan el resto de los mortales que, por desgracia, no han logrado llegar a la perfectibilidad espiritual que ellos creen poseer.
Todo este largo periplo por las desviaciones mentales que aquejan a más de uno, es para ponerlo sobre aviso, querido amigo lector; para que no se deje embaucar por algunos puritanos, fundamentalistas y maniqueos que han surgido en nuestro ambiente; lanzando dardos de fuego verbal contra todos los que se atreven a pensar y actuar diferente; e inclusive cometen algún humano error.
En lo personal no creo en ellos ni en sus posiciones, pues considero que las mismas en buena parte son poses falsas, pero especialmente producto de peligrosas desviaciones mentales, que pueden inducir a que se cometan actos de injusticia. Por individuos así, hay muchos inocentes castigados, mentalidades como esas crearon la Inquisición, o quemaron en la hoguera a muchos que fueron acusados falsamente de brujería; también Hitler fue un puritano y fundamentalista en sus principios ideológicos y para qué seguir.
Posiblemente quienes se sientan aludidos por este comentario me pongan en la lista, cuando menos, de los urgidos de un exorcismo. Pero no se preocupen, por su fortuna no soy más que un ser humano, simple pecador, que cree en Tatica Dios y espera que El, en su infinita misericordia, me perdone ya que en esta tierra individuos como ellos, no serían capaces de hacerlo, como lo han demostrado con otras personas. Además yo no me caracterizo por la perfectibilidad de que hace ostentación Papá Pitufo... el de la tele.