Opinión

Producto absurdo

Clonación: autoincesto y misterio del mal

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Un mundo, que una vez estaba regido por las leyes y sabiduría de la naturaleza, se ve oscurecido hoy por los cambios biotecnológicos, cuyas fronteras éticas parecen estar a la deriva y hacen más difícil persuadir a quienes deciden sobre la clonación humana y la experimentación embrionaria, justamente con los más indefensos de la especie en los primeros días de existencia. Es el producto absurdo de la inteligencia humana o, como diría L. R. Kass, “lo repugnante de la sabiduría”. Es la máxima degradación de nuestra especie a una cosa, sujeta a todo tipo de manipulación. Es también el resultado de la mediocridad o la pereza mental de pensar en la causa ética de la clonación humana o, peor aún, el resultado de querer engrandecer el ego de algunos o la avaricia de otros.








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