La prioridad central del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es apoyar a los países en desarrollo en el diseño y la puesta en marcha de programas y proyectos que contribuyan a la reducción de la pobreza. Este mandato ha cobrado aún mayor vigencia a raíz de la Cumbre Mundial Social de las Naciones Unidas, celebrada en Copenhague, Dinamarca, en 1995, en cuya Declaración y Programa de Acción, aprobados por todos los países, se reafirma el compromiso ineludible de las Naciones Unidas en reducir la pobreza mundial en un 50% para el año 2015.
Desde 1990 el PNUD publica anualmente el Informe del desarrollo humano . Este documento refleja el nuevo paradigma del desarrollo, es decir, el desarrollo humano sostenible. Este concepto se define "como el proceso de ampliación de las opciones de las personas. Las más fundamentales consisten en vivir una vida larga y sana, tener educación y disfrutar de un nivel decente de vida". A tal efecto, se ha definido un nuevo indicador, el Índice del desarrollo humano , que incluye en su cálculo, además del producto interno bruto, indicadores sociales de salud y educación que humanizan la medición del desarrollo de un país. En cada IDH, todos los países se clasifican según este indicador y se agrupan entre países de alto, medio y bajo desarrollo humano.
La pobreza en Costa Rica
Costa Rica viene ocupando, entre todos los países en vías de desarrollo, una posición muy alta en la clasificación del Índice del desarrollo humano . En el ámbito de América Latina y el Caribe, la CEPAL resalta que Costa Rica muestra uno de los porcentajes de pobreza extrema y básica más bajos del subcontinente ( Panorama social de América Latina 1999-2000 ).
Estos resultados, que hoy muy dignamente pueden mostrar los costarricenses a sus hermanos latinoamericanos, han sido el fruto de una voluntad política y de un esfuerzo sostenido de los costarricenses en garantizar políticas universales en materia de salud y educación a todo su pueblo. De igual manera, la prioridad otorgada a la vivienda en las dos últimas décadas, la creación del FODESAF y del IMAS para impulsar la aplicación de programas dirigidos a las familias más vulnerables, consolidan los excelentes resultados que hoy puede mostrar Costa Rica a toda nuestra región.
Por otra parte, las teorías más actuales sobre crecimiento económico y desarrollo humano resaltan el hecho de que "la verdadera fuerza que impulsa el progreso económico es el ser humano" (Informe sobre desarrollo humano , 1996), aspecto que se ha venido incorporando al discurso mundial de los organismos multilaterales de financiamiento. Este nuevo enfoque introduce, al necesario crecimiento económico de los países, el establecimiento y la puesta en marcha de políticas sociales para enfrentar la pobreza y la exclusión social.
Es evidente que los logros alcanzados por Costa Rica en materia social son los frutos de un camino trazado desde décadas atrás y sostenido hasta nuestro días. Es también bastante evidente que, en la medida en que un país va alcanzando muy buenos índices sociales, resulta cada vez más difícil mejorar estos índices; esto lleva a la conclusión de que se impone una labor de perfeccionamiento, modernización e innovación en los programas sociales existentes a fin de lograr un mayor impacto en las poblaciones vulnerables.
La cooperación del PNUD en Costa Rica en materia de pobreza
El Gobierno de Costa Rica, en los dos últimos años, ha solicitado el apoyo del PNUD para el perfeccionamiento y la modernización de sus programas de combate a la pobreza. Durante el año 2000 se lanzaron dos programas de importancia vital para la lucha contra este flagelo:
- el programa "De la mano", cuyo propósito es brindar una educación y una atención priorizadas a los niños entre los 0 y 5 años de edad, teniendo en cuenta que las capacidades y hábitos que se desarrollan a esta edad tan temprana tienen una repercusión definitiva en el desarrollo del individuo y conducen inexorablemente al rompimiento del círculo vicioso de la pobreza; y
- el programa "Equidad en la educación y recuperación del Sistema de Información de la Población Objetivo (SIPO)", con el propósito de dinamizar y modernizar un conjunto de programas sociales del Ministerio de Educación, como becas estudiantiles, bonos escolares, comedores escolares, transporte estudiantil y grupos de atención especializada, y, paralelamente, poner a punto el sistema SIPO, instrumento clave para que los incentivos lleguen a las manos de quienes en realidad los necesitan. En este programa en particular, la introducción de las nuevas tecnologías de información y comunicación han sido la clave para el mejoramiento de la eficacia y la eficiencia en tan breve tiempo.
Los importantes resultados que en tan corto plazo se han alcanzado en ambos programas han sido mostrados a la opinión pública del país en diferentes eventos celebrados en el transcurso de este año.
Un proyecto de vital importancia que aporta un diagnóstico imprescindible de los programas sociales es sin duda el de "Auditoría de la calidad de los programas sociales"; sus resultados hasta la fecha, han sido una fuente de información invaluable a la hora de diseñar los nuevos proyectos en los que venimos trabajando conjuntamente con el Gobierno.
Otros resultados que se han venido alcanzando incluyen: la elaboración de un mapa actualizado sobre pobreza; la evaluación, por un grupo de expertos internacionales, del "Programa de solidaridad del Gobierno"; y el apoyo a la modernización del Instituto Mixto de Ayuda Social.
Por todo esto se puede afirmar que el país se viene preparando con un conjunto de instrumentos y sistemas que le permitirá ejercer un mejor control de todos los recursos que se emplean para la superación de la pobreza.
¿Qué falta por hacer?
Queda mucho por hacer. Es imprescindible concentrar esfuerzos para la modernización de todos los programas sociales que financia FODESAF, para el perfeccionamiento de todos los mecanismos de control, seguimiento y evaluación de los programas sociales, para el establecimiento de un conjunto de indicadores que permitan medir objetivamente su impacto y den la pauta sobre qué programas mejorar o sustituir. En particular, resulta ineludible el establecimiento de una visión compartida por toda la sociedad costarricense sobre las principales políticas que será necesario implantar en los próximos años para avanzar en el camino de la reducción de la pobreza. Esta tarea corresponde a la sociedad en su conjunto, ya que supone aunar todos los esfuerzos alrededor de una meta que solo puede lograrse en el mediano y largo plazo y con el concurso de todos. El PNUD se incorpora desde ya, con su modesto esfuerzo, para acompañar a toda la sociedad costarricense en esta magnífica tarea.
(*) Representante residente a.Í. PNUD