
Durante la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales de 1982, en México, el señor Jack Lang, ministro de Cultura de Francia, declaró: "la creación artística y cultural es víctima de un sistema de dominación financiero multinacional contra el cual debemos organizarnos." Luego definió como objeto de su diatriba el "imperialismo intelectual y financiero". ¿Qué motivó este arranque? La telenovela Dallas. Ese ridículo programa fue tan popular mundialmente que se convirtió en un símbolo de imperialismo cultural norteamericano y una amenaza a la identidad europea. El pasado diciembre, más de 13 años después, el presidente francés Jacques Chirac les advirtió a los líderes de las 47 naciones de habla francesa que si el inglés continuaba dominando la autopista de información, "nuestras futuras generaciones quedarían económica y culturalmente marginadas." Chirac declaró que el 90 por ciento de la información transmitida por la Red es en inglés y amenaza con aplanar al lenguaje y cultura francesa. ¿Aló? Señor Chirac, si algo puede restaurar las identidades culturales, de grandes y pequeños, es la Internet. No le voy a preguntar qué hicieron sus antepasados con el lenguaje nativo de Benin, la nación africana donde usted hizo esta proclama. Pero sí quiero recordarle que el World Wide Web WWW, fue inventado en Suiza, nada menos que en la región francohablante, y además que su sistema de acceso en línea, Minitel, es dos veces más grande que el americano, America Online. La idea de que la Red es otra forma de norteamericanización y presenta una amenaza contra las culturas locales es absurda. Tal convicción completamente pasa por alto y deja de comprender las extraordinarias oportunidades del mundo digital.
Italia puede que le apunte el camino a Francia. En Cagliari, capital de Cerdeña hay evidencia de que la Red puede ser respetuosa del idioma al mismo tiempo que es local y global, y un medio de intercambio entre culturas. El sistema Video On Line, de Nichi Grauso (http://www.vol.it), provee un programa de navegación (browser) en más de 20 idiomas, muchos de los cuales jamás habrá oído mencionar: Afrikaans, Amarico, Ewe, Fa-, Haoussa, Ibo, Kimbundu, Nyanja, Pulaar, Sangho, Suto, Tigrigna, Chokwe, Yoruba, Bassa, Indi, Kikongo, Lingala, Lunda, Mandekan, Fulani, Somali, Wolof, Tswana, Swahili. Piense. Hace menos de dos años, Nichi Grauso ni siquiera había oído hablar de Internet. Cuando la descubrió, en lugar de renegar que Netscape estaba en inglés, creó un programa de navegación en múltiples idiomas y un servicio que hoy lo utilizan más de 500.000 personas alrededor del mundo. Video On Line valida la estructura descentralizada de la Red, especialmente en el contexto europeo, donde los gobiernos son dueños de las altamente centralizadas compañías telefónicas que dominan las telecomunicaciones del continente ofreciendo servicios a alto costo y baja calidad. El colonialismo es el fruto del pensamiento centralizado. En un mundo descentralizado, no existe.
Revisión de lo patos. A menudo me gusta citar la historia del profesor de MIT, Mitch Resnick, respecto de los patos que vuelan hacia el sur en formación V. El pato que va delante no es el líder. Cada pato es un procesador independiente que se comporta según sus reglas locales y presenta actuaciones autónomas. Mi variación de la historia es que si se le dispara certeramente al pato que va delante, este caerá, y el resto se dispersará. Eventualmente, los demás patos se reagruparán en otra formación V, con un nuevo pato delante y continuarán su camino. No, el pato vicepresidente no se convirtió en pato presidente. Así no funciona. La esencia de la Red, al igual que los patos, es que es una colección de procesadores autónomos e interconectados, sin que ninguno tenga el control y cualquiera puede ser cliente en un momento dado o servidor en otro. Con este esquema, no es posible colonizar la Red y convertir a sus usuarios en títeres anglohablantes de manera que Francia convirtió a las 46 regiones o naciones (cada una con su propio lenguaje) en colonias francohablantes. Existen tres razones de por qué la Red siempre estará libre de este imperialismo: 1. El costo de entrada es bajo. Con una inversión de menos de $2.000 y $10 por mes de costos recurrentes, usted podría publicar sus ideas en la Red, digamos que en Romansch. Bajo estas condiciones probablemente no tenga importancia que solo 70.000 personas residentes en la esquina sureste de Suiza hablen este lenguaje. 2. La red puede llegarle a un grupo distribuido ralamente en el mundo, ejemplo, neurocirujanos que hablen Urdu u otro grupo donde tal vez existan uno o dos o menos en cada ciudad importante. La comunidad y la información pueden identificarse sin tomar en cuenta la densidad geográfica ni la necesidad de justificarlos o calificarlos en términos de medio masivo. 3. La Web ha vuelto al "medio" al revés, porque le permite a usted "halar" información en vez de que esta le sea "empujada". Nunca antes ha sido más fácil accesar, personalmente o a través de un agente digital, contenido en algún lenguaje específico ni mencionar que en el futuro uno de estos agentes podrá traducirle automáticamente los documentos a su propio lenguaje.
Inglés como segundo idioma. Aunque el inglés no es el idioma más hablado en el mundo, definitivamente sí es el más hablado segundo idioma. Un alemán en Grecia pedirá su comida en inglés, al igual que un francés en Alemania hablará con el chofer del taxi en inglés. Similarmente, los controladores de tráfico aéreo hablan casi siempre en inglés. Esta lengua franca no debe confundirse con identidad cultural, ni debe servir de base para guerras culturales retóricas. Por cierto, gracias a Dios que podemos compartir un lenguaje operacional. No es el lenguaje del amor, del buen comer y del buen vino (definitivamente no es el lenguaje de Voltaire), pero sí es un lenguaje utilitario que permite que los aviones aterricen a salvo, y permite mantener la infraestructura de la Red funcionando. La Red no se produce y embotella en Estados Unidos. De hecho, más del 50 por ciento de los usuarios de la Red residen fuera de los Estados Unidos, y ese porcentaje está creciendo. Para el año 2000, menos del 20 por ciento de todos los usuarios de Internet estarán en EE.UU. Así que, por favor, M. Chirac, deje de confundir chauvinismo con imperialismo. La Red es la mejor oportunidad que ha tenido la humanidad para respetar y alimentar a los más oscuros lenguajes y culturas del mundo. Sus llamaradas son contraproductivas si queremos hacer de este planeta un lugar más pluralista.
(Traducción Alejandro Urbina)
Nicolás Negroponte es director del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts