El domingo 16, don Carlos Paniagua defiende lo indefendible de la encuesta realizada por su empresa, Unimer.
Según el titular de La Nación , el señor Paniagua rebate a Liberación Nacional. En realidad no. Lo que hace el dueño de Unimer es reiterar su parcialidad y negar su responsabilidad sobre el sesgo de la encuesta.
Veamos. Preguntado sobre una explicación de lo que el periodista califica de "súbito ascenso" del candidato del PAC, don Carlos responde que "eso se veía venir". Como si, en buena ciencia, lo súbito se viera venir. Más aún, el señor Paniagua intenta una explicación que mueve a la hilaridad, dice que se veía venir por cuanto "el PAC pasó primero de tres a ocho por ciento y de ahí a 21 por ciento". ¿Qué diría un científico social de que alguien pueda prever que una progresión de tres a ocho se transforme en 45 días en 21 por ciento? Al menos, manifestaría una duda razonable sobre los números y una aún mayor sobre quien los defienda con firmeza.
Grado de escolaridad. Bien entendemos el interés del señor Paniagua en defender a su empresa, pero no podemos cohonestar un ejercicio dudoso, ni la actitud militante del gerente de Unimer.
Niega don Carlos su responsabilidad en el sesgo de la encuesta aduciendo que "el grado de escolaridad no es una variable que nosotros controlemos". ¡Vaya excusa! Lo cierto es que de la encuesta anterior a esta, la muestra de Unimer incrementa más del ocho por ciento las personas con educación superior y disminuye más del seis por ciento a quienes tienen educación primaria o no tienen educación formal.
¿Podría ese súbito cambio (¡ahora sí!) producir un sesgo a favor del PAC? Sin duda, si es cierto que "...es entre los grupos urbanos, educados... donde el PAC tiende a calar con mayor fuerza...", como lo afirmó La Nación el 9 de diciembre.
Peor aún, la muestra de Unimer tiene un 10 por ciento más de personas con educación superior que Costa Rica según el Censo 2000. Y un 18 por ciento (!) menos de personas con primaria o sin educación de las que existen en Costa Rica según ese Censo.
Después de ver esas abrumadoras diferencias, ¿creerá alguien que no existe sesgo en la encuesta? ¿Creerá alguien que esa encuesta parte de una fiel representación de la sociedad costarricense? ¿Realmente creerá don Carlos que rebate a alguien diciendo que "la escolaridad no es una variable que nosotros controlemos"?
Lenguaje militante. Sin temor a equivocarnos, afirmamos que tampoco la encuesta representó adecuadamente a los sectores rurales del país, puesto que la sobrerrepresentación de personas con educación superior y la subrepresentación de personas con primaria solo puede lograrse entre la población urbana. Los únicos cantones de Costa Rica que podrían registrar un 26 por ciento de personas con alguna educación superior son Montes de Oca y Heredia, hogares de las Universidades de Costa Rica, Nacional, Latina, Estatal a Distancia y otras casas de enseñanza.
Termina don Carlos calificando nuestras críticas a la encuesta de su empresa de "actos de propaganda política". ¡Militante lenguaje para quien debería vestir con la "neutralidad afectiva" que exigían los clásicos como requisito de toda ciencia social! Encontramos curioso que hable así alguien cuya empresa nunca ha acertado una elección en Costa Rica y cuyos errores siempre son en contra de Liberación Nacional.