Opinión

Perdón histórico

EscucharEscuchar

El hombre, por su naturaleza, es santo y pecador: capaz de elevarse a lo más sublime, pero también de caer en las más penosas equivocaciones. Pasar de un San Francisco de Asís o Madre Teresa de Calcuta, a un Adolfo Hitler; capaz de organizarse para resguardar y transmitir el mensaje del Evangelio a todas las generaciones; pero también, algunas veces, de imponerlo de manera violenta o caer en equivocadas acciones en nombre de Dios.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.