La responsabilidad total de lo que está sucediendo en La Uruca es de los padres y madres de las adolescentes y de los conductores que aceptan la oferta. Si todos los adultos rechazaran totalmente ese tipo de oferta, obviamente el negocio se desestimula.
Lástima que no se usaran los canales adecuados para poner en conocimiento de esta situación a las autoridades ya que por sí el artículo puede resultar promocional para los adultos corruptos.
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI), como rector en materia de niñez, pone esta vergonzosa denuncia en manos del Ministerio de Seguridad Pública para que establezca la vigilancia necesaria a fin de que todo adulto que se preste para este tipo de explotación se le aplique el peso de la ley, que establece prohibición para cualquier tipo de acto sexual con menores de edad con mediación de dinero o regalías.
También insta a la sociedad civil a anotar los números de placa y cualquier otra evidencia de los vehículos que observen en este tipo de actividades y los reporten al PANI mediante el 911, a fin de canalizar las denuncias respectivas ante la Fiscalía de Delitos Sexuales.