Opinión

Pedro Grullo

Una soberbia novedad para caminantes ciegos

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Nadie sabe si existió. Hay quienes arriesgan que provenía de Asturias y se llamaba Pedro Grullo. Dicen que decía cosas obvias. Inútiles y sonsas, de tan evidentes. “El puño es una mano cerrada”, por ejemplo. Casi una tautología, repetía lo dicho.








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