Al meterse en el huracán de críticas que atormentan el proyecto de la Gestión Interesada del Aeropuerto, uno pensaría que el cielo se está cayendo en Costa Rica. ¿Cómo es posible que los vientos políticos ahora estén lanzando piedras contra la conveniencia del proyecto?
En la marcha hacia la modernización de obras y servicios públicos, hoy es poco común encontrar objeciones, en cualquier parte del mundo, a la conveniencia de contar con la inversión y participación del sector privado. Es asombroso el argumento reciente de que "esta licitación plantea las cosas de manera brillante para el Gestor y de muy poca utilidad para el Estado". Este alegato, lo deja a uno rascándose la cabeza y preguntándose cómo es que alguien podría llegar a semejante conclusión.
Estado se beneficia. Los beneficios que conlleva este proyecto para el Estado son de una envergadura enorme, jamás vista en el país. Primero, las obras financiadas y ejecutadas por el Gestor agregarán casi $ 200 millones al patrimonio estatal. Adicionalmente, se estima un ingreso al Estado con un valor presente de más de $150 millones por medio de ingresos reservados y el porcentaje de ingresos asignado. Como si esto no fuera suficiente, también debe tomarse en cuenta que el Estado recibirá un 30% de los ingresos netos del Gestor, por medio de tributos fiscales, de conformidad con la ley.
En cuanto a los beneficios adicionales, debe contemplarse, entre otros, la generación de empleos, capacitación y desarrollo profesional, asistencia técnica en materia aeronáutica y aeroportuaria, la promoción de Costa Rica y el aeropuerto para atraer nuevos usuarios, la maximización de ingresos comerciales, la introducción de nuevas tecnologías, mejoras en los niveles de calidad y seguridad operacional, eficiencias operativas y administrativas y un larguísimo etcétera. Es difícil cuantificar todos los beneficios, ya que es imposible poner un precio por una mejor imagen de la principal puerta país. Si el Estado pudiera realizar todas estas mejoras, al mismo nivel que se ha exigido al gestor, pues entonces la Administración del Aeropuerto estaría en capacidad de competir y ganar las licitaciones de este tipo que se dan alrededor del mundo.
Gestor corre con riesgos. Por otra parte, debe reconocerse que al Gestor se le asigna la mayoría de los riesgos asociados con el financiamiento de infraestructura. De la totalidad de los ingresos operacionales del aeropuerto, se reserva una cantidad importante de ingresos, la cual se asigna directamente, sin riesgo, al Estado. Sobre el monto restante, se aplica el porcentaje de ingresos compartidos, y desde el porcentaje designado al Gestor, este será totalmente responsable para todos los costos asociados con la operación, mantenimiento y construcción. Así, los riesgos financieros corresponden exclusivamente al Gestor.
Salta a la vista que algunas personas confunden proyecciones con ingresos futuros garantizados para justificar la construcción de obras con poco valor agregado. La metodología para la fijación de tarifas se basa en las recomendaciones de la OACI, o sea, en la recuperación de costos y, por lo tanto, las tarifas e ingresos futuros dependen del costo real de las inversiones. Los costos cotizados por el adjudicatario representan los topes que pueden traspasarse a tarifas y, por eso, los riesgos de sobrecostos se asignan exclusivamente al Gestor. ¿Y qué de los ahorros? Esto se traspasan a las aerolíneas y otros usuarios del aeropuerto, como una reducción de las tarifas.
A la vez, debe tomarse en cuenta el factor de eficiencia, que es un compromiso del Gestor a reducir los niveles actuales de tarifas en el Aeropuerto, dándole el incentivo de reducir costos y maximizar ingresos no aeronáuticos. El Adjudicatario se comprometió a una reducción de tarifas del 30% en el primer año, con reducciones importantes adicionales en los primeros 5 años. Así, los ingresos se reducen al Gestor y al Estado. Sin embargo, se traspasan los beneficios a los usuarios por medio de tarifas más bajas.
Y por llevar a Costa Rica todos estos beneficios, basándose en los precios cotizados por el adjudicatario, el Gestor recibirá un rendimiento de 10,67%, una cifra que demuestra claramente que el Proyecto sería difícilmente calificado de negociazo para el Gestor.
(*) Economista, asesora inter-nacional en temas aéreos