El XI informe Estado de la nación nos dibuja la caótica situación social que vive Costa Rica: Pese a crecer moderadamente en lo económico (3,2%), en el 2004 la pobreza aumentó del 18,5% al 21,7%, lo que significa 38.000 hogares y cerca de 110.000 personas pobres más, para un total de alrededor de 1 millón de pobres.
Las causas son diversas, pero, en definitiva, tienen relación con la escasa oferta de trabajo bien remunerado y con la baja calificación de la gente. Evidentemente, quien tiene trabajo bien pagado no es pobre, pero no basta tener trabajo para salir de la pobreza ni para distribuir la riqueza porque hay trabajos que producen mucha riqueza, pero pagan muy mal, como sucede con algunos trabajos de tipo doméstico y agrícola.
Oferta y demanda. Sí sabemos que la remuneración generalmente obedece a la oferta y la demanda, de manera que a mayor oferta de trabajadores, menor la remuneración; además, que abundan en el país empresas que no requieren calificación del recurso humano; y, además, que el grueso de la gente que demanda trabajo cuenta con escasa calificación, podemos concluir que una de las causas de la pobreza es la estructura productiva de bajo valor agregado, que no demanda conocimientos especializados ni destrezas de parte de los trabajadores, cuya oferta aumenta con la inmigración nicaragüense.
La pobreza en los hogares de jefatura femenina supera en 6,7 puntos la de los hogares de jefatura masculina; un 32,1% de jefas de hogar trabajan de sol a sol sin remuneración alguna y forman parte del 21,7 % de personas que no alcanzan los ¢35.000 para satisfacer sus necesidades básicas, y arrastran consigo al resto de la familia que ocupa el último lugar en la distribución de la riqueza.
Ventajas comparativas. No podemos seguir haciendo lo del avestruz. El próximo gobierno habrá de poner el mejor empeño en atraer inversión nacional y extranjera e incubar pymes urbanas y rurales que, aprovechando las ventajas comparativas de cada zona, se orienten a la producción de alto valor agregado y especialización. Simultáneamente habrá de empeñarse ineludiblemente en calificar a la gente, centralizando esfuerzos en las zonas más pobres y en las jefas de hogar, que requieren apoyo estatal adicional para dejar a sus dependientes a buen recaudo mientras se califican y trabajan.
La producción que utiliza mano de obra barata debe sustituirse por producción especializada que, además de requerir la infraestructura material idónea, necesitará recurso humano especializado y habrá de pagarlo acorde. ¡Vaya tarea fácil para erradicar la pobreza!