Lo ocurrido el pasado 11 de setiembre en Nueva York ha dejado al mundo con una sensación de tristeza y desesperanza. Fue un crimen contra la humanidad. Personas de los cinco continentes murieron por la demencia de individuos que, desde su infancia, solo alimentan sus almas con odio y fanatismo.
Nosotros, habitantes de un país formado en su gran mayoría por inmigrantes y su descendientes, pensamos que vivimos tranquilos. Pero no es así. El 27 de septiembre, el pueblo judío celebró el Día del Perdón. En este día sagrado, los judíos nos reunimos en los templos a rezar para que Dios perdone nuestros pecados y haya paz para todos. En este año, el ruego por la paz, el respeto y tolerancia estaban en el rezo de todos.
Odio e ignorancia. Este día, al salir de la sinagoga, sentí cómo el odio y la ignorancia viven en el alma de más de uno de mis coterráneos, cuando dos individuos, hombre y mujer, que laboran en las inmediaciones del templo, nos gritaron su pensamiento racista. "¡Tenían que ser judíos para no querer pagar parqueo!", dijo el hombre. La mujer agregó: "¡Deberían ponerles una bomba para matarlos a todos!". Todo porque habíamos parqueado frente a su negocio. Después de haber rezado por la paz, sentí ira y mucho dolor. Me di cuenta de que el mundo no mejora porque son canallas como estos los que establecen nuevas cadenas de odio. Me preocupa que sean muchas las personas que piensan así y no solamente de los judíos.
Al mes de este suceso, un comentario en La Nación de un individuo de apellidos Gurdián Montealegre (sefardita el segundo, por cierto), me heló la sangre en las venas. Este manifiesta que por culpa de un error de la ONU, hace 53 años, al crear el estado de Israel, sucedieron los atentados del 11 de setiembre. Afirma, sin saber un ápice de historia, que la inmigración de judíos a las tierras "palestinas" es más o menos el meollo del asunto. Me asombra esta enorme capacidad de ignorancia. Por eso, me permitiré dar algunos datos del periodista árabe-americano Joseph Farah.
Origen de Palestina. Cito: "El nombre Palestina nace después de que los romanos, en el 70 d.C., cometieron un genocidio contra los judíos, destruyeron el templo y declararon que la tierra de Israel no existiría más. A partir de ese momento, se llamaría Palestina, un nombre derivado de la palabra filisteo. Estos eran un grupo tribal de la región de Goliat a quienes los hebreos habían conquistado siglos antes. De esta forma, los romanos agregaban insulto a la herida. Al mismo tiempo, los romanos quisieron cambiar el nombre de Jerusalén al de Aelia Capitolia, pero fallaron en su intento. Palestina no ha existido nunca, ni antes ni ahora, como una entidad autónoma. Fue gobernada en forma alterna por los romanos, por el islam, por los cristianos, por el Imperio Otomano y, brevemente, por los ingleses después de la Primera Guerra Mundial. Los ingleses fueron quienes decidieron devolver parte de las tierras, de las que por derecho histórico son dueños, a los judíos. No hay un idioma conocido como palestino, ni una cultura que los distinga. Los palestinos son árabes, tan árabes como los jordanos, sirios, libaneses, iraquíes, etc. Y los árabes controlan y poseen el 99,9% de los territorios. Pero esto no es suficiente porque lo quieren todo. Hasta el 1% que es Israel. De eso se trata: todo. No importa cuántas concesiones haga Israel, nunca será suficiente".
Antes de escribir estos comentarios, señor Gurdián Montealegre, instrúyase. Mejor no sacuda mucho su árbol genealógico. Más de un judío le puede caer encima.