La ingeniería se inicia desde los tiempos coloniales haciendo caminos, puentes y pequeñas fortificaciones. No hubo en Costa Rica obras monumentales de los españoles ni de las civilizaciones indígenas. Es decir, nuestros antepasados no dejaron una herencia arquitectónica ni obras de ingeniería.
Nuestra profesión comienza en el siglo XIX, primero con ingenieros alemanes, como lo refiere don Hernán Gutiérrez Braun en su ensayo histórico La Ingeniería en Costa Rica . Luego, aparecieron los primeros ingenieros costarricenses graduados en el extranjero (Francia, Suiza, Bélgica) y los licenciados geómetras o topógrafos graduados en la Universidad de Santo Tomás para demarcar la frontera con Nicaragua. Estos últimos tenían, además, conocimientos de construcción.
Diversos impactos. En 1903, se funda la Facultad Técnica de la República como asociación profesional, antecesora del actual Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. El desarrollo de la ingeniería civil en Costa Rica se puede evaluar por diversos impactos sociales y económicos: la sanidad y el suministro de agua por medio de acueductos entubados, el desarrollo de los ferrocarriles y los grandes puentes, la red de carreteras de los años 20 a 45, en que los topógrafos cumplían un papel relevante pues los ingenieros civiles estaban más dedicados a la construcción, en especial de las escuelas primarias y unidades sanitarias; el desarrollo de la electrificación y las telecomunicaciones, basado en la construcción de grandes obras hidroeléctricas y de regadíos; el Plan Vial y las carreteras de integración del país y enlace con Centroamérica; ingeniería antisísmica y las edificaciones modernas, la integración tecnológica entre la UCR, el ICE, el MOPT y otras instituciones, así como el desarrollo y expansión de la tecnología digital.
Las escuelas de ingeniería de la UCR, el Instituto Tecnológico y la UNA han desempeñado un papel fundamental en la formación de nuestros profesionales, que se han distinguido por su aporte tecnológico y su función social. Poco a poco, fueron consolidando la capacidad y la competencia del ingeniero graduado en el país para ponerlo a la par de los graduados en universidades extranjeras de renombre.
Hacia el futuro, los mayores retos para la profesión son el fortalecimiento de su misión de servicio a la sociedad fundada en valores éticos y responsabilidad técnica. Su labor futura debe estar basada en una misión estratégica de los cambios que el país requiere para que su infraestructura responda con eficiencia a las necesidades de un mundo cada vez más dinámico y competente.
El ICE. Sobre cada una de las áreas señaladas anteriormente cabría agregar un comentario destacando su significado y proyección. Me refiero únicamente al ICE como ente eficaz para resolver en forma integral dos grandes problemas nacionales: la electrificación y las telecomunicaciones. Ambos son una muestra clara de que el factor humano, con mística y capacidad técnica y administrativa, puede vencer el escepticismo y la falta de fe de algunos costarricenses que consideraban que solo las empresas y los ingenieros extranjeros podían hacer las grandes obras nacionales.
La construcción de la planta hidroeléctrica de La Garita fue la respuesta al gran reto planteado al ICE. Esta obra fue planeada, diseñada y ejecutada por ingenieros, técnicos, trabajadores calificados y campesinos, transformados en obreros constructores. Esta obra fue calificada por la compañía norteamericana Harza Engineering como un modelo de diseño y alta calidad de ejecución. Fue la gran escuela para capacitar al país en la organización y desarrollo de proyectos de gran magnitud. Debe mencionarse que el financiamiento fue totalmente nacional, por iniciativa del sector cafetalero, que sugirió un impuesto especial aprovechando una alza internacional en el precio del café.