La Reforma protestante, antes y quizás más que de la observación y condena del vicio y la corrupción del clero romano, nace de la incomprensión --dura y obtusa-- de la negación de la vida considerada como un valor humano y sobre todo humanístico. Puede incluso asegurarse que tiene como antecedentes, los resentimientos de Savonarola, resentimientos que llevan directamente a la revolución de Lutero. Cabe observar de paso, que éste tuvo una infancia y una juventud paupérrimas. ¿Sería atrevido hablar en su caso de "resentimiento", sobre todo cuando, llegado a Roma, se vio rodeado del indescriptible lujo del Renacimiento? Sea lo que fuere, la Reforma es básicamente intolerancia y, sobre todo, aburrimiento.
Asegura el historiador Paulo Sarpi que el famoso Indice de los libros vedados es "el más bello secreto que nunca se haya descubierto para volver imbéciles a los hombres".
Probablemente sin quererlo, Carlos Fuentes señala, al principio de su cuento Las dos orillas, uno de los grandes defectos de la literatura contemporánea, cuando escribe: "quisiera contarlo todo". Fuentes, probablemente, lo afirma en otro contexto, pero aquellas palabras suyas evidencian el grave error de muchos escritores, pues hay que seleccionar y no contarlo todo; hay que depurar la materia, quedarse con lo rescatado por la selección y el esfuerzo de revisión. Así se salva lo que vale la pena y se elimina lo que no sirve, lo cual a menudo, en las novelas, cuentos, poesías etc. de hoy, es la parte preponderante.
A propósito de Carlos Fuentes, observó que ni él logra sustraerse al "encanto" de las palabrotas y las vulgaridades con las que muchos autores creen embellecer sus composiciones, dando demostración, de esta manera, de inmadurez, falta de capacidad de selección (otra vez!) y mala educación. Sí, me contestará alguien, pero así están a la moda. ¡Pobrecitos! Tanto los escritores de marras como sus defensores!
He viajado mucho -confesaba un escritor en su diario- y he visto muchas cosas pero nunca he visto a nadie que no tuviera más deseos que necesidades y más necesidades que medios para satisfacerlas. ¡Que bien dicho está aquello!
El empeño de mostrar talento, que es el modo más seguro de no tenerlo...
El asunto de la soledad no estriba únicamente en el estar solo, Soledad es también la sensación de que ninguna otra persona se interesa verdaderamente por lo que le sucede a uno.
¡Que bellos y llenos de sabiduría estos versos de Petrarcas "I'vo piangendo i miei passati Tempi/ I quai posi in amar cosa mortal" (Lloró mi tiempo pasado, el que gasté en amar cosas mortales". Recuerdan, muy de cerca, aquellos otros: "Cosa bella e mortal passa e non dura" (Cosa bella y mortal, pasa y no dura).
En los Diarios de los Goncourt hay en episodio patético que se ubica durante la Comuna. París está en llamas, las bombas caen por doquier, las calles se cubren de muertos. Mientras tanto una vieja señora --obviamente "middle class" pregunta a un transeúnte que trata de refugiarse en una casa medio destruida; "Señor, ¿el diario de hoy trae la cotización de los bonos del tesoro?" Antes de mal juzgarla, pensemos que probablemente era todo lo que a la pobre le quedaba...