Las ideas de John Dewey, Jean Piaget y Paulo Freire, entre otros teóricos de la pedagogía, han lanzado al precipicio el sistema educativo sueco. Tal parece la conclusión de La educación en peligro, obra reciente de la pedagoga sueca Inger Enkvist, profesora de la Universidad de Lund. Según ella, en la educación ha prevalecido una visión "romántico-roussoniana" del niño, que lo ve como un creador innato, cuya capacidad es restringida por la sociedad y la escuela tradicional. Esto ha producido, de acuerdo con la autora, un menosprecio por el papel de la escuela en la formación de los estudiantes.
Enkvist cuestiona la insistencia actual en la autonomía de los alumnos. Dice que es esta inclinación por el ritmo subjetivo de cada niño, junto a la falta de exigencia metódica, lo que ha provocado el descenso en el nivel de conocimientos. Concluye que eliminar los sistemas de calificaciones es un serio error pedagógico, pues deja a los niños a merced de un interés sin disciplina. Por ejemplo, los niños tienden a elegir como mejor lo que les parecen más fácil. Así, lo que en realidad se está creando, siguiendo a la autora sueca, es una masa de jóvenes con una enorme capacidad para distraerse, pero que no saben nada de nada y, por lo tanto, no tienen ni ejercitan criterios eficaces para su desarrollo posterior. Fuera de ser más libres como seres pensantes, los niños crecen con una mayor apatía intelectual y sentimental. Indudablemente, el modo de vida que corresponde a este tipo de formación tiende a concretarse en planos donde domina la inmediatez del beneficio.
Los maestros cuentan. Por otro lado, el predominio de las tecnologías de la comunicación como meta de la educación está presentando criterios ambiguos que confunden información con conocimientos, permitiendo que lo que es solo una destreza técnica se presente como el paradigma de todos los objetivos escolares.
La autora apuesta por una recuperación del papel del docente en el liderazgo educativo grupal, como fuerza moral que genere respeto y mejoras individuales en los alumnos, basándose en aspectos tales como no confundir pensamiento con información, recuperar el lugar de la memoria dentro de los procesos de aprendizaje, defender la importancia de la lectura (pues, en relación con la memoria, el desarrollo del lenguaje es clave para la formulación de pensamiento y la codificación de conocimientos) y lograr una nueva sintonía entre la escuela y los padres.
Habría que cuestionarse muy seriamente si este diagnóstico de la profesora Enkvist explica los problemas actuales de la educación en Costa Rica.
¿Será esta visión romántico-roussoniana la misma que propone eliminar la nota de conducta, de manera que la creatividad infantil llegue por sí misma a la disciplina y al orden? ¿Se están tomando en cuenta todos los aspectos que determinan el desarrollo de un niño, como su ambiente familiar y su formación social? El trabajo coordinado del maestro, la familia y de los alumnos puede ser el motor del cambio.