Con motivo de la publicación, en la pagina l5 de este periódico, del artículo mío "Por unos dólares más", se ha producido un mal entendido que deseo aclarar públicamente.
Cuando hice referencia a que el Parlamento lo presidía una secretaria no lo hice con intención peyorativa hacia la actual Presidenta, persona a la que no conozco personalmente y de la que, por lo tanto, no puedo decir nada en su contra. Lo que quise subrayar, con los ejemplos citados, es que Costa Rica es un país sui géneris en el sentido de que, en el ámbito político, se producen fenómenos que no se dan en otros países. Pude también haber puesto el ejemplo de que somos el único país en que el político más popular dentro de uno de sus partidos mayoritarios, ni siquiera es precandidato, como lo demuestra la última encuesta de Unimer.
Por tanto, nunca estuvo en mi intención agraviar a doña Rina, por lo que le pido públicamente excusas por el malestar que le haya podido ocasionar la alusión en abstracto que hice a la Presidencia del Parlamento.
Lectura equivocada. También aclaro que el último párrafo del artículo nada tiene que ver con la alusión al presidente del Congreso, sino que se refiere exclusivamente al PUSC como partido. Creo que mi mal uso del idioma ha dado pie para que se hayan hecho lecturas equivocadas de mi artículo.
Simplemente lo que quise decir es que el PUSC se ha negado a discutir el tema de la reelección pues una eventual derrota contra Oscar Arias les representaría una disminución importante de ingresos por concepto de deuda política en el año 2002.
La mejor demostración de que nunca tuve en mente agraviar a doña Rina es que, si a la frase que se refiere abstractamene al Presidente de la Asamblea se le quita dicha alusión, el texto no sufre ninguna alteración en cuanto a su significado, pues se trata simplemente de un ejemplo para recalcar la singularidad de la vida política costarricense.
Me he enterado, por terceras personas, que políticos menores, cuya única virtud es tener desconectado el cerebro de la lengua, me insultaron en el plenario. Como los insultos se reciben de quien provengan, no voy a perder el tiempo en contestarles pues, como dice el viejo refrán "Lo que natura no da Salamanca no lo presta", o, como decía San Anselmo: "No tienen la culpa de que la Verdad sea más grande que sus cabezas".
De nuevo, mis excusas para doña Rina, pues nobleza obliga.