Como bien dice don Julio Rodríguez, no se ha demostrado la inconveniencia de construir proyectos geotérmicos en parques nacionales o áreas protegidas. Bien dice don Juan Fernando Cordero cuando escribe que el juego con el "combo" debe ser limpio y carente de verdades a medias. Como no marcho, no soy miembro de ningún grupo ambientalista y detesto la demagogia, pero estimo inconveniente permitir lo anterior, aporto algunas de mis razones. No es pose ni mero romanticismo.
El vapor que utiliza un proyecto geotérmico acarrea diversas sustancias gaseosas; entre ellas, sulfuro de hidrógeno (H2S), dióxido de carbono (CO2) y pequeñas concentraciones de metano (CH4, efecto invernadero), hidrógeno y amonio. El H2S es nocivo para la salud humana (irrita ojos, produce muerte por parálisis respiratoria, corrosiva para muchos metales), la vida de las plantas y huele a huevo podrido en cantidades de 30 partes por millón. El CO2 se asocia con el efecto invernadero (cambio climático). Con las mejores tecnologías, el H2S puede reinyectarse en el reservorio hasta en un 90 por ciento, si las propiedades térmicas, químicas y físicas de la formación son favorables. Así, al menos un 10 por ciento es siempre liberado en la atmósfera. El CO2 no se controla nunca en estos proyectos.
Peor que una planta nuclear. La contaminación del agua incluye las aguas superficiales y subterráneas. Las aguas superficiales se contaminan mediante derrame del líquido geotérmico en quebradas y ríos. Los reservorios de alta temperatura (superior a 230∞C [450∞F]), usualmente producen líquidos que contienen variedad de minerales disueltos; algunos de ellos envenenan el agua. Las aguas subterráneas pueden contaminarse mediante fugas en el sistema (pozos, tuberías, estanques o lagunas), permitiendo que el líquido penetre en los acuíferos. Por otra parte, una planta geotérmica es dos o tres veces peor que una nuclear, respecto a la contaminación térmica en el sitio de la planta.
La planta geotérmica se construye sobre el reservorio. Las tuberías de conducción de geofluido no son largas porque se pierde presión y temperatura. Solo requiere terreno para la casa de máquinas y otras instalaciones; sin embargo, el campo de explotación puede requerir áreas significativas. Si se trata de un área desértica como en el Proyecto Cerro Prieto I en México (540 ha) o de pastizales, el impacto no es muy significativo y hasta pueden existir usos alternativos; por el contrario, si se trata de bosque, el daño es muy significativo. Los caminos de penetración, el tráfico vehicular y la presencia humana, son fuentes de contaminación constante. El hundimiento del suelo también es frecuente, en especial, si el líquido no se reinyecta. En el campo Wairakei (Nueva Zelanda) el hundimiento del suelo excede 7,5 m y continúa descendiendo con una tasa anual de 0,4 m.
En parques nacionales. Por último, traduzco el siguiente párrafo de DiPippo (Geothermal Energy: electricity production and environmental impact, a worldwide perspective, p. 741-754, 1991): "Por ejemplo, algunos de los mejores recursos geotérmicos se encuentran en parques nacionales, no sólo en Estados Unidos, sino en Japón, Nueva Zelanda y Costa Rica. En la medida que los países valoren la belleza natural de sus tierras, se debe asegurar que el desarrollo geotérmico será cuidadoso en asegurar la preservación de las maravillas escénicas para el disfrute de las generaciones futuras. Aunque se dice que la belleza está en el ojo del dueño, es dudoso que nadie proponga, con seriedad, construir una planta geotérmica, por ejemplo, en el parque de Yellowstone, con el riesgo de destruir una de las más espectaculares e inspiradoras regiones conocidas por la humanidad".
Quizá por ello, la Ley de vapor geotérmico (sec. 1001-1025; 1998) prohíbe el desarrollo geotérmico en parques nacionales y reservas. ¿Debemos suponer, entonces, que el Parque Nacional Rincón de la Vieja, en el Área de Conservación Guanacaste, declarada Patrimonio Nacional de la Humanidad por la Unesco no tiene valor alguno? ¿Qué pasará con el ecoturismo? ¿Y la imagen externa que vendemos como país conservacionista?