Opinión

Mundo sin fronteras

El mundo englobado podría desbordar la barbarie burócrata que describió Kafka

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Este mundo sin fronteras significa la frontera de la exigencia abierta. Las fuerzas políticas internas se encargan de la apertura exigida por la inversión foránea sine qua non. La ausencia de fronteras implica la desaparición paulatina de las características nacionales, que se mantienen ahora solo con propósitos turísticos, a los que puede añadirse alguna nostalgia romántica. Al respecto, una actitud conservadora toma la apariencia de resistencia revolucionaria, pero bajo capa se defienden privilegios que se encuentran amenazados por la exigencia de la apertura. Llega el día en que tal actitud choca con la única frontera, pero la economía global no se detiene a escuchar las protestas ni los reparos. Mucho menos cuando en otras regiones no se encuentra con esta clase de resistencia; además, el poder económico se interesa cuando el desastre le reporta ganancias -venta de armas, por ejemplo-. Así, se abre un campo universal de competencia vigilado por el capital transnacional fuertemente concentrado y, a la vez, difundido por todas partes.








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