El lema geológico internacional es Mente et malleo (Con la mente y con el martillo). ¿Combinación antojadiza o real? Por tradición, el geólogo ha cargado su piqueta o martillo, quebrando piedras en el camino, para desentrañar los secretos del otrora incógnito planeta Tierra, conocido hoy gracias al geólogo. Mezcla de sudor e intelecto, un par de siglos han pasado desde los inicios de esta ciencia, y no han sido en vano.
La comunidad geológica costarricense se compone de poco más de dos centenas de individuos –¡Un geólogo por cada 20.000 costarricenses!– dedicados a una amplia gama de tareas científicas, académicas y aplicadas.
Hace 30 años se creó el Colegio de Geólogos, como corolario de la Asociación de Geólogos de Costa Rica y previa creación de la Escuela Centroamericana de Geología, en 1970. Fue el 2 de julio de 1973 cuando se sancionó la ley creadora del Colegio y, en 1993, esta fecha se instituyó como el Día del Geólogo.
Cumbres científicas. Nada terráqueo es ajeno al geólogo. Desde prospector de materiales pétreos para construcción hasta las cumbres científicas de la Geología Planetaria.
Nubes oscurecen el panorama de la supervivencia humana con decoro en la Tierra. ¿Podremos sobrevivir? O, mejor, ¿sabremos mejorar el mundo? Soñarlo no cuesta, realizarlo sí. Un mandato moral obliga al geólogo a ser parte indisoluta de la búsqueda de soluciones y no solo de sueños.
Ojo tutelar. En Costa Rica, el manejo del vital recurso hídrico, de la materia prima de construcción, del uso racional de la energía, del estudio de las amenazas geológicas, de los cimientos para grandes obras civiles, de los recursos metálicos del subsuelo, entre muchas otras cosas, están bajo el ojo tutelar del geólogo.
Como parte de los grupos pluridisciplinarios e interdisciplinarios o como cabeza de ellos, el geólogo participa en la búsqueda de la verdad del planeta y su aplicación para el bienestar del hombre. Nullius in verba, abreviación de una sabia frase de Horacio, es lema de la Real Sociedad de Londres e invita a la duda constante del científico para luego encaminarse a buscar la verdad; la expresión parece adecuada para justificar la investigación científica y válida para la Costa Rica del futuro, donde el geólogo está llamado a ser piedra angular.