Opinión

Manteniendo la esperanza

Solo para los locos que añoran erradicar la desesperanza que produce el egoísmo

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El pensamiento de Nietzsche siempre me ha parecido un intento desesperado por ahogar el tormento de un alma enferma. Tengo que admitir que me resulta muy difícil leer sus obras ya que, detrás de la pasión de este autor por despertar las potencialidades individuales, se lee la amargura de la profunda frustración. La gran influencia de su filosofía en el pensamiento contemporáneo me hace creer que esos mismos sentimientos de tristeza han esclavizado nuestro corazón: los discursos de Nietzsche hacen vibrar porque buscamos con ahínco la ilusión de justificar nuestra propia miseria. Y, en efecto, en cualquier lado que miremos, allí se encarnan los valores de la voluntad individual absoluta que, para decirlo en cristiano, no es otra cosa que el egoísmo radical.








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