En las últimas dos décadas, la mamografía se ha convertido en la técnica más sensible para detectar lesiones no palpables en la mama; ha reducido la mortalidad por cáncer de seno en un 18% y 30%, y el tamizaje por este método detecta el 70 y 75% de las lesiones, tanto en sistema digital como en el convencional. El 10% de los tumores de la mama no son visibles aunque se palpen, independientemente del sistema utilizado.
El estudio convencional, el más conocido y utilizado, consiste en obtener imágenes en una película por medio de rayos X; el sistema digital se diferencia en que los rayos x son “capturados” por detectores electrónicos. La radiación se transmite a través de la mama y es absorbida por un detector; luego de un proceso computarizado, se analiza en una pantalla diseñada para tal fin. El sistema permite manipular el contraste y el brillo, entre otras cosas, para mejorar la imagen, lo que supone hace más sencillo el análisis. El primer mamógrafo digital se construyó en Colorado, en 1995, y el primero autorizado por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) fue el GE senographe 2000. La forma en que se obtiene la imagen en ambos sistemas (digital y convencional) es igual, en lo que respecta a la colocación de la paciente y a la compresión que recibe la mama.
Sistema digital. Por el proceso que sufren la imágenes, el tiempo que toma realizar el estudio de mamografía digital, es más rápido, así como la interpretación radiológica; con este sistema se reduce prácticamente en su totalidad la repetición de placas, debido a la capacidad de variar las características de la imagen según lo desee el radiólogo, para hacer un diagnóstico. Algunos sistemas digitales tienen programas de software, los cuales detectan patología mamaria electrónicamente.
Los estudios internacionales, que se han realizado comparando la mamografía digital con la convencional, no han demostrado diferencias relevantes entre ambos sistemas; sin embargo, los sistemas digitales muestran diferencias estadísticamente significativas en el diagnóstico de lesiones mamarias en pacientes pre y peri menopausicas menores de 50 años, que tienen mamas densas. En los otros grupos etarios no hay diferencias entre los sistemas convencionales y digitales.
La mamografía digital está aún en su infancia; se espera que con los avances tecnológicos, se logre mejorar la calidad de la imágenes, así como su sensibilidad diagnóstica en todos los grupos de mujeres.
Ventajas. Los sistemas digitales presentan las siguientes ventajas: más rápidos, permite manipulación de la imagen, facilidad para los procedimientos intervencionistas (punciones) y que pueden almacenar imágenes para futuras comparaciones. Entre las desventajas, esta la presencia de imágenes fantasma que pueden simular patología y el costo.
Independientemente del sistema que se utilice, la experiencia que tenga el radiólogo en la interpretación es vital para un adecuado diagnóstico.
En conclusión, la mamografía digital es un método de imágenes promisorio, aún en desarrollo; se espera permita aumentar la sensibilidad en el diagnóstico de cáncer de mama. En la actualidad, los diversos estudios no han demostrado diferencia en la sensibilidad diagnóstica entre la mamografía digital y la convencional, aunque en mujeres pre y perimenopáusicas menores de 50 años que tienen mamas densas, la mamografía digital tiene una mayor sensibilidad en la detección de patología mamaria.