"Maje" viene de majadería, majadero, una vez que se ha apocopado el término. Pero como la palabra resultante tiene el equivalente de guapa en el español de España y, además, es femenina y no de aplicación general, los lingüistas del populacho decidieron hacer una transliteración con la "e" de la parte desechada de la palabra majadero. Entonces la voz femenina "maja" se convirtió en "maje". ¿Qué les parece? Esa podría ser una de las tantas posibles soluciones a tan angustioso problema que desvela al doctor Mora, y que, desde que lo hizo público, se ha convertido en mi pesadilla.
De paso, también les sugerimos a los encargados de esta página que se olviden de temas tan anodinos como el asunto de los manglares, las ciudades limpias, la ciencia en Latinoamérica y sobredosis de amor, que acompañan al brillante artículo sobre el origen de maje, en la edición del 11 de mayo de 1999. ¿Qué tienen que hacer en esa página temas tan anodinos como el de la menopausia, jueces interinos o área de salud para La Virgen?
Hay que promover otros temas de verdadero interés social y cultural como ese de "maje" y otros de parecida categoría. Así, podríamos abocarnos a la enaltecedora búsqueda del significado de palabras y expresiones que son un verdadero misterio idiomático. Entonces "tuanis", "pura vida", "con toda la pata", "a la pura bulla", "se quedó con el clavo", pasarían a ser el leitmotiv de los gramáticos y lingüistas de nuestra sociedad.
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