El fracaso económico de esta Administración, observado de julio 2003 a julio 2004, golpeó con más intensidad a las mujeres. La inflación del 12,5% afectó el empleo y los salarios de las mujeres con mucho más ahínco que el de los hombres, según se desprende de la Encuesta de Hogares publicada esta semana. Los guarismos apuntan que ante un deterioro económico los hombres nos protegemos mutuamente –contratamos aún más congéneros– en perjuicio de ellas. Al malograrse la economía se exacerba el machismo.
Según la encuesta del INEC, el aumento en puestos de trabajo, 0,8%, fue mucho menor al crecimiento de la población 2,2%. Pero, del por sí magro aumento neto en las oportunidades de trabajo, la población masculina acaparó todas y más. En solo un año, 25.000 hombres más reportaron tener trabajo mientras 11.000 mujeres perdieron el suyo. Las mujeres de la industria manufacturera sintieron un porrazo más fuerte. El 13% de las obreras, casi 10.000, perdieron su puesto mientras los hombres empleados por ese sector aumentaron en similar cuantía de 153.000 a 163.000. A la hora de los balazos económicos se le apunta a las mujeres.
Pero el mercado laboral no solo discrimina contra ellas en situaciones económicas adversas. A nivel de país, las trabajadoras cuentan con 9,6 años de escolaridad contra 8,1 de los hombres; sin embargo, ambos perciben igual salario por hora trabajada. En la zona urbana la diferencia sí es grotesca: las mujeres con un año más de escolaridad, ganan por hora 7% menos que los hombres.
Por requerir de mayor educación, uno diría que esta discriminación es menor conforme aumenta el nivel del empleo. Sin embargo, la encuesta demuestra que el machismo es impermeable a la educación. Mientras las operarias ganan en promedio el 90% del sueldo de los hombres, en puestos directivos por cada ¢200.000 que recibe una mujer, un hombre obtiene ¢300.000.
Las mujeres deben tomar en cuenta estos guarismos al apoyar, o no, aquellas iniciativas, como el TLC, que crean empleos y riqueza. En 1949 acabó la discriminación en las urnas; ejerzan su voto en beneficio propio en el 2006.