Polibio, cuyo pensamiento se ha considerado como antecedente de la división tripartita de Montesquieu, aseguraba que la república derivaba su grandeza de su forma mixta de gobierno y del control existente entre los diversos órganos, de un sistema de frenos y contrapesos (Antokolets). Escuchamos con frecuencia, sin embargo, que el Poder Legislativo es el primer poder de la república. Si así fuera, ¿por qué nuestra forma republicana y democrática de gobierno es presidencialista y no parlamentaria? Y si es presidencialista, ¿por qué no es el Poder Ejecutivo el primer poder de la república? Doctrinariamente, dependiendo de la importancia del Poder Legislativo o del Poder Ejecutivo, se llama a la república parlamentaria o presidencialista.
A juzgar por la ambición que la Presidencia de la República despierta en algunos políticos ticos, el primer poder es el Ejecutivo, pero si una vez electo el Presidente no manda, se convierte en un "rey plebeyo", que reina pero no gobierna, limitando sus funciones a las de colegislador. A veces no es autoridad sino voluntad lo que hace falta. Pero no siempre ha sido así ni mucho menos, y como ahora las cosas cambian, podría por ejemplo, para terminar con la contaminación del ambiente y de los ríos, seguir un procedimiento similar al que se usa para acabar con las sacas de guaro que compiten con la Fábrica Nacional de Licores.
Separación. Siendo la voluntad libre individual la creadora del derecho y del Estado y el sufragio universal el que convierte la voluntad individual en general, los parlamentarios que en virtud de ese mismo proceso de sufragio resultan electos pueden creer que el Parlamento es el primer Poder de la República, porque ni los magistrados ni los ministros son electos popularmente como ellos. Esta situación, empero, no coloca al Poder Legislativo sobre los demás. Entre los distintos poderes del Estado existe una separación coordinada, un sistema de frenos y contrapesos. Así observamos cómo el Parlamento nombra a los magistrados del Poder Judicial y le consulta a la Sala Constitucional sobre la legalidad de sus actuaciones. Por su parte, el Presidente de la República nombra a los ministros, convoca al Parlamento a sesiones, le presenta un informe anual, promulga las leyes sancionadas o las veta. Sin separación de poderes no hay república y sin mando no hay gobierno.
El primer ministro inglés debe formar el gobierno con parlamentarios. Aquí podría reformarse la ley para que el Presidente integre su gabinete con diputados. Y si la Constitución dice lo que "la Sala Constitucional dice que dice", ¿por qué no integrar también esa sala con diputados, permitir su reelección igual que la del Presidente de la República y dejar que los electores elijan a los candidatos, sin obligarlos a votar por la lista que los partidos políticos les imponen? El que ningún partido político tenga mayoría en el Parlamento no tiene mayor importancia. Los diputados representan al pueblo, no al partido. Lo que sí es importante es perfeccionar nuestra forma de gobierno y mandar con autoridad.