En el actual contexto de globalización económica, diversos países prestan atención al aprendizaje de idiomas porque han entendido que la lengua es un vehículo esencial para el desarrollo, sobre todo en las economías enfocadas hacia el comercio exterior.
El idioma es también un instrumento de poder que apoya los procesos de conquistas, colonización, transmisión de cultura y hasta la transformación social de los pueblos.
Proceso histórico. El inglés avanzó desde el siglo XIX, convirtiéndose en la lengua internacional por excelencia para las transacciones comerciales y de todo tipo de negocios.
En siglos pasados predominaron otros idiomas, como el latín y el francés, porque siempre ha existido una expansión de determinadas lenguas relacionada con factores hegemónicos, tanto económicos como políticos.
Hace varias décadas, se vaticinó que la mitad de la renta de todos los Estados del mundo sería producida por menos de 300 transnacionales, gran parte de ellas norteamericanas, lo que ha impulsado el dominio del inglés como idioma universal, al punto que tanto en los países desarrollados como en los del tercer mundo el aprendizaje de este idioma como segunda lengua, o como lengua extranjera, es parte de los programas de estudio en las escuelas. Uno de los ejemplos más convincentes de la supremacía del inglés es que más del 85 por ciento de los contenidos de la Internet están en este idioma y que en las actividades de la ONU el uso del inglés alcanza el 95 por ciento.
Mercados y culturas. Si bien es cierto que el inglés seguirá prevaleciendo por varias décadas, también lo es el hecho de que, al globalizarse la economía, resulta importante aprender otros idiomas, en especial, los de las economías predominantes en el comercio internacional como, por ejemplo, el alemán y el mandarín.
Nuevos actores se lanzan a competir, nuevos idiomas, otras culturas, pero ¿cuándo hay que hacer un alto en el camino para replantearse la necesidad de aprender varios idiomas? Según el análisis presentado en “Estrategia Siglo XXI”, la destreza en idiomas extranjeros es una de las deficiencias significativas de los profesionales costarricenses, según los datos de las multinacionales de alta tecnología, y uno de los obstáculos que Costa Rica deberá afrontar si desea ser país desarrollado en la primera mitad de este siglo.
Cuándo comenzar. Aprender otros idiomas es posible a cualquier edad. Sin embargo, los estudios en lingüística han revelado la ventaja que tienen los niños menores de 5 años a la hora de aprender un idioma. No es porque lo aprendan más rápido, sino porque pueden llegar a hablarlo perfectamente. En otras palabras, adquieren el idioma. Después de los 6 años, el proceso de adquisición es más rápido, pero pueden aparecer otros inconvenientes.
Sin duda, los profesionales políglotas tendrán las puertas abiertas en el mundo globalizado. El bilingüismo pasó a la historia, y el trilingüismo estará pronto por caducar. Hablar más de tres idiomas será para nuestros hijos una herramienta fundamental para establecer relaciones con los diferentes hemisferios en cualquier ámbito profesional en que ese futuro adulto se desarrolle después.