El Monumento Nacional, colocado en el Parque Nacional de San José hace 110 años, recuerda y exalta la gesta gloriosa de la victoria de la campaña nacional contra los filibusteros norteamericanos, y los mercenarios que los acompañaban, que tenían ciertamente un único deseo: convertir en esclavos a los pueblos centroamericanos y anexar estos territorios a los Estados Unidos.
En la lucha contra los filibusteros fueron elementos determinantes los sectores gobernantes que defendieron la soberanía nacional y la propia Iglesia Católica costarricense.
Pocos meses antes de la Guerra de 1856 se acaba de nombrar al primer obispo de Costa Rica, al doctor Anselmo Llorente y La Fuente. Ante la guerra el obispo Llorente se sumó en la defensa del territorio y del pueblo, pero también de la fe católica que veía amenazada por los filibusteros que profesaban otras religiones.
El Obispo llamó a luchar contra el "eminente riesgo en que la Religión, la patria, nuestras instituciones, libertad y vida se hallan", y contra "la banda de forajidos, heces corrompidas de otras naciones... que extienden sobre nuestro suelo su ávida mirada. Enemigos encarnizados de la Religión Santa que profesamos, ¿qué será de nuestros templos, nuestros altares?". De la misma manera llamó "a morir en la defensa de nuestra religión, nuestra patria, nuestra independencia, nuestras leyes, vidas y propiedades".
"Bárbaros religiosos". Walker simbolizaba no solo el esclavismo y la pérdida de soberanía, sino también el establecimiento de prácticas religiosas no católicas. El impedir la llegada de Walker era detener el ingreso de estas religiones. Expulsar a Walker era expulsar los "bárbaros religiosos" que él representaba.
Cuando, por razones legales y de salud, se ordenó cerrar algunos establecimientos, donde se realizan prácticas religiosas no católicas, el diputado Carlos Avendaño, activo pastor de una de estas, se encaramó en el Monumento Nacional para lanzar su protesta contra el cumplimiento de la ley que obligaba a ese cierre.
Al subirse al Monumento, se colocó en posición postrada, débil, sudorosa, junto al filibustero caído, símbolo de la derrota, y entre las piernas del filibustero Walker que es expulsado y se encuentra huyendo vencido, y las figuras femeninas del Monumento que simbolizan las repúblicas centroamericanas triunfantes en esa lucha.
Así se ubicó en el suelo delante de la República de Costa Rica, la figura más destacada, debajo de la bandera nacional que significa en ese monumento la Soberanía y la Libertad, y debajo también del brazo de la mujer que simboliza a El Salvador, amenazándolo con su espada que señala al fugitivo.
En el conjunto escultórico, parecía un filibustero más.