Ante los recientes acontecimiento en Costa Rica, pareciera importante estudiar la obra del desaparecido economista Mancur Olson, en especial Logic of Collective Action y The Rise and Decline of Nations: Economic growth, stagnation and social rigidities . Me referiré esta vez a una de sus ideas principales: la lógica de la acción colectiva. Olson señala que la eficacia de la acción de cabildeo por parte de un grupo de interés está en función del costo de organizarse frente al beneficio neto que obtiene cada uno de sus miembros. Así, los grupos pequeños poseen un costo de organización muy bajo en relación con el beneficio neto que cada miembro obtiene del cabildeo.
Por esto, grupos como los sindicatos o grupos empresariales pueden organizarse más fácilmente que los consumidores para defender sus intereses ante quien tiene el poder de diseñar, aprobar y poner en marcha diferentes políticas: los políticos. Por ejemplo, ante la necesidad de una reforma en una empresa estatal, muchas veces los intereses de sus empleados son mejor defendidos por su sindicato que los intereses del resto de la ciudadanía. La razón es simple: la relación costo-beneficio de organizarse en el caso de los empleados (sindicato) y hacer cabildeo es muy positiva, en tanto este no es necesariamente el caso para el resto de la ciudadanía. ¿Por qué? La justificación está en el número de miembros de cada uno de estos grupos.
Costo y beneficio. El número de miembros de un grupo influye en el poder de organización y coacción en cualquier sociedad. Así, grupos relativamente pequeños tienen costos de organización pequeños y, generalmente, el beneficio neto de su cabildeo es grande para cada miembro. En el caso del resto de la ciudadanía ocurre lo contrario. El número de sus integrantes es muy grande, por lo que el costo de organizarlos y hacer cabildeo en favor de su causa lo es también. Por ello, el beneficio neto que puede obtener cada miembro de este último grupo es muy pequeño, e inclusive negativo, si se le compara con el costo de organizarse.
¿Que hacer ante esta situación? Ciertas organizaciones privadas no gubernamentales (ONG) sin fines de lucro podrían facilitar la organización de la ciudadanía y manifestar públicamente su posición respecto a temas de interés nacional. No se trataría de hacer un partido político o hacer política, sino de compensar el poder de cabildeo de ciertos grupos de interés que, al buscar su propio beneficio, pueden perjudicar el bienestar del resto de la ciudadanía. Por ejemplo, la propuesta del Dr. Gutiérrez Góngora en su artículo "Anarquía y pobreza" en La Nación de este 24 de junio, para que la mayoría silenciosa se organice y "exprese la voluntad de que todas las instituciones del Estado se modernicen y con transparencia total, se deje clara la voluntad popular de que se les ponga competencia a todas, haciendo énfasis en que la competencia mejoró y no terminó con los bancos nacionales", debería ser recogida y adoptada como causa propia por alguna (o algunas) ONG en Costa Rica para facilitar tal proceso.
(*) Economista