La República Federal de Alemania celebra este año el cincuentenario de la promulgación de su Constitución, la Ley Fundamental, el 23 de mayo de 1949. El nuevo comienzo en el oeste de nuestro país fue guiado por la buena estrella de la Constitución más liberal de la historia de Alemania. Con la ley Fundamental se sacaron las consecuencias correctas de las amargas experiencias de la inestabilidad política e institucional de la República de Weimar y del ignominioso abuso del poder estatal en el nacionalismo.
La Constitución estableció un sólido orden democrático para nuestro Estado social y federal de Derecho. Pero, ante todo, la Ley Fundamental consagró la protección de los derechos humanos de los derechos civiles como elemento cardinal del sistema constitucional: el Artículo 1° de la Constitución alemana obliga a todos los poderes públicos a respetar y proteger la dignidad humana; los derechos fundamentales, en cuanto derechos constitucionales, son normas directamente aplicables.
Tender puentes. La Ley Fundamental también marcó las pautas adecuadas para que la República Federal pudiera incorporarse sin demora a la comunidad internacional. Es una Constitución marcadamente integracionista y congruente con el Derecho Internacional. Sobre esta base se asienta la confianza que se ha ganado la República Federal de Alemania entre sus aliados y socios a través de su trabajo en la Alianza Atlántica y su aporte al desarrollo de la integración europea. Nuestra política exterior, basada en el sistema de valores de la Ley Fundamental, nos permitió, asimismo, tender puentes incluso por encima de las fronteras ideológicas: la política al servicio de la paz, la responsabilidad y la solidaridad internacional pasaron a ser los pilares de nuestras relaciones exteriores.
El 9 de noviembre de 1999 se cumple el décimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. A partir de este hito, el proceso de superación de la división de nuestro país y de nuestro continente cobró un nuevo dinamismo. Firmemente asentados en las instituciones euroatlánticas logramos consumar, de común acuerdo con nuestros vecinos, en libre autodeterminación la unidad y la libertad de Alemania, según reza el preámbulo de la Ley Fundamental, modificada en 1990. La unidad de Alemania allanó el camino para el histórico proceso de la unificación de toda Europa, proceso que ha avanzado decisivamente desde entonces.
Repasando estos cincuenta años de historia de la República Federal de Alemania, nos sentimos agradecidos, gozosos y también orgullosos. Una de las claves de que esto sea así es la Ley Fundamental, que nos encomienda, en el momento presente y de cara al futuro, a "servir a la paz del mundo, como miembro con igualdad de derechos de una Europa unida".
(*) Ministro Federal de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania