Opinión

Lenin, el bueno; Stalin, el malo

Poco a poco, la historia revela la personalidad siniestra de Lenin

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Cuando en 1924, Lenin yacía gravemente enfermo en su lecho rodeado de sus más íntimos colaboradores, balbuceó algunas frases alusivas a su preocupación de que José Stalin fuese nombrado Secretario General del Partido Comunista. Obviamente, éste le inspiraba desconfianza a aquel. A partir de ese momento comenzó a divulgarse una especie de leyenda "blanca" que reducida a términos simplistas podría resumirse así: Lenin el bueno, Stalin el malo.








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