
La publicación -en La Nación del jueves- de cuatro fotografías tomadas durante el cautiverio de dos mujeres secuestradas a principios de este año, en Boca Tapada de San Carlos, ha levantado una ola de especulaciones acerca de la conducta asumida por las víctimas en sus relaciones con los plagiadores.
La reacción pública -en los ámbitos nacional e internacional- es justificada por la índole de las fotos. De una serie de 12 tomas, sólo cuatro fueron proporcionadas a este diario, pero en todas ellas aparecen la alemana Nicola Fleuchaus y uno de los supuestos responsables de su retención, Julio César Vega, en escenas amistosas y amorosas.
Las gráficas no dejan duda de que entre ambos hubo un romance, pero ¿por qué? ¿cómo se dio? Parte de las razones es probable que se expliquen con el llamado síndrome de Estocolmo, mediante el cual la víctima va perdiendo progresivamente su identidad hasta someterse por completo a la voluntad del victimario. Todo por temor más que por amor.
Las escenas fotográficas contradicen las versiones iniciales de Nicola y de la otra secuestrada, la suiza nacionalizada costarricense Regula Siegfried. Ambas mujeres fueron omisas o faltaron a la verdad en sus declaraciones ante las autoridades, con lo cual entorpecieron las investigaciones judiciales. Siegfried justificó su proceder en su miedo a las represalias.
Pero, cualquiera sea la causa, los hechos fueron tergiversados y las autoridades engañadas en perjuicio de la justicia costarricense y de la imagen de Costa Rica como país turístico. Ese fue el mayor error de las exrehenes. Habría sido mejor hablar con la verdad. Ahora, la probabilidad de que se las acuse por la supuesta comisión de algún delito es algo que la fiscalía tendrá que evaluar.
Lo que no está bien es insinuar o especular que el secuestro fue un montaje y que se realizó con la colaboración previa de las mujeres. Porque una cosa es el drama de haber sido retenidas en contra de su voluntad y otra, muy distinta, crear vínculos afectivos con los plagiadores como un mecanismo inconsciente de sobrevivencia.