Los que no somos especialistas en Medicina nos interesamos también en la clonación terapéutica que se debatió en la ONU y sobre la naturaleza de las células madre. "¿Clonar o no clonar? He ahí el dilema" ( La Nación , 6/2/05).
El asunto se percibe como un campo nuevo de la Medicina y busca tratar enfermedades como el mal de Parkinson, la diabetes y el Alzheimer; sin embargo, no se puede considerar como neutral en lo ético.
Una de las maravillas más asombrosas de la creación es que los seres pluricelulares, como los humanos, nos desarrollamos a partir de una sola célula (cigoto) que se va diferenciando en más de 200 tipos de células. ¿Cómo se realiza la diferenciación? Parece que aún no se sabe.
Embrionarias y adultas. Se llaman células madre las que no se han diversificado. Todas las células del embrión, hasta los 6 días de la fecundación, son aún idénticas a la primera que les dio origen por divisiones sucesivas. Pero, dicen los expertos, también son células madre muchas del cordón umbilical, presentes cuando ya nace la criatura, y algunas que se mantienen en los tejidos después del crecimiento y desarrollo. Existen, por consiguiente, dos clases de células madre: embrionarias y adultas. Las adultas son multipotentes y solo pueden originar unos cuantos tipos celulares, pero las embrionarias son pluripotentes.
Con las células madre adultas ya se han conseguido bastantes éxitos médicos, pero hay investigadores empeñados en experimentar con las embrionarias, con la hipótesis de que se podrían obtener muchos más éxitos futuros, pese a que hasta ahora no se ha logrado ningún fruto, a diferencia de los progresos con las adultas, como dijo David Prentice, de la Universidad de Indiana, a su paso por Costa Rica.
Es inmoral. Como el uso de las células embrionarias implica matar embriones humanos para extraer el material de investigación, no nos podemos alegrar jamás. Usar un ser humano, aún en estado muy temprano, como instrumento de investigación ofende gravemente la dignidad y a toda la humanidad. No se puede matar un ser humano incipiente para curar a otro. Es inmoral; contradice la ética más elemental. En lo puramente humano, hay que considerar que lo sensato está en centrar el interés de la investigación en células madre adultas.
Esto es lo que, después de tres años de estudio, la Organización de las Naciones Unidas ha dicho a todos los países con su declaración de rechazo a todo tipo de clonación humana con fines reproductivos terapéuticos.