Opinión

La teoría de las ventanas rotas

EscucharEscuchar

Caracas. El taxista, un tipo agrio y astuto, me lo dijo todo en una frase desesperada: "Mira, vale, aquí sólo nos queda escoger entre morirnos de hambre o de una puñalada". "Y ¿qué es peor, vale?" --le respondí intentando acercarme a su entonación venezolana de dulce culebrón televisivo. Me miró por el espejo retrovisor, comprobó que la pregunta iba en serio y sonrió distendido:








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.