Durante los días de vacaciones de fin de año tuve el gusto de leer el libro La sociedad poscapitalista, del autor austríaco Peter F. Drucker y editado por el grupo editorial Norma.
Drucker es muy conocido por sus libros de análisis sobre la economía, la sociedad y la política, y ha sido calificado en Harvard Business Review como "el más destacado pensador sobre administración de nuestro tiempo".
En la obra que mencionamos, Drucker afirma que vivimos una profunda transformación económica y social que ha dado lugar a la sociedad poscapitalista. Esa transformación consiste en que el recurso económico básico ya no es el capital, la tierra o el trabajo, sino que es el conocimiento. Ese cambio empezó en los países más desarrollados y se difunde a los países en vías de desarrollo. Los factores tradicionales de la producción no han desaparecido pero son sustituidos paulatinamente por el conocimiento, que se convierte en el eje principal de la vida económica y social. Aún cuando estamos en un período de transición, el conocimiento es ya el recurso principal de la producción, hasta el punto de crear una nueva estructura económica y social, e incluso una nueva política, por lo que ya no tiene sentido hablar de una sociedad basada en el capital o capitalista, y más bien es conveniente definir a la sociedad actual como sociedad poscapitalista o del conocimiento.
Para el autor austríaco, durante el próximo siglo, la economía continuará siendo de mercado, y más aún, de mercado mundial, pero fundamentada en el conocimiento, es decir, una economía de mercado, globalizada y de conocimiento.
Desde su punto de vista, en este nuevo contexto mundial, es y será esencial el papel de la persona portadora de conocimiento. Como afirma Drucker: "el paso a la sociedad de conocimiento coloca a la persona en el centro". Pero además, "esa persona debe ser educada". Y agrega que si el señor feudal fue el prototipo de la Edad Media y el "burgués" el de la sociedad capitalista, la persona educada será el prototipo de la sociedad poscapitalista del conocimiento. Esa persona educada deberá ser (dice) de formación universal, de sólidos conocimientos en la tradición occidental, aunque con "capacidad para apreciar y entender otras grandes culturas y tradiciones". La persona educada ya no será como en tiempos anteriores un "ornamento", sino el emblema y el portaestandarte de la sociedad.
El libro de este futurista podrá ser compartido en todos, en algunos o en ninguno de sus postulados, pero, de todos modos constituye una reflexión inteligente sobre procesos que caracterizan al capitalismo, especialmente en su fase de globalización. Ya autores como Alvin Toffler, analizaron la Tercera Revolución Tecnológica o Tercera Ola, descubriendo un salto desde el proletariado que conocieron Marx y Lenin, hasta el cognitariado o trabajador del conocimiento propio de nuestra época. Y otros pensadores clasifican a las empresas actuales en: muy cultas, cultas y poco cultas. En las empresas muy cultas y cultas es vital el papel del trabajador simbólico-analítico y analíticoestratégico.
Esta revolución del conocimiento tiene repercusiones, no sólo en el tipo de empresas, sino en el conjunto de la sociedad y en la estructura y funcionamiento de otras organizaciones sociales como los sindicatos, las cooperativas y los mismos partidos políticos ¿Cómo deben ser los partidos políticos en una sociedad de conocimiento? ¿Cultos, muy cultos o poco cultos?
Personalmente no creo que el capitalismo haya sido sustituido ya por la sociedad del conocimiento, aunque sí reconozco las contribuciones de Drucker para entender los rasgos del capitalismo de hoy, especialmente en los países desarrollados. Y por otra parte, el avance de la filosofía de la administración hacia la revalorización de la persona, y más aún, de la persona educada, me parece un signo positivo en nuestra época y una manifestación de regreso a los valores del humanismo.