Durante mi vida profesional se han puesto múltiples hitos tecnológicos que me han obligado a enfrentar cambios: De la tabla de logaritmos a la regla de cálculo; de Matilde, la IBM 1620 de la Facultad de Ingeniería de los años 60, a la computadora personal; de la contestadora telefónica y el fax al correo electrónico. Algunos los abracé con entusiasmo; otros, con un poquitillo de temor. Cuando hace unos años se empezó a hablar en el Colegio de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) de la posibilidad de revisar los planos de construcción en forma electrónica, me pareció quizás un proyecto ambicioso y difícil de realizar.
Cuán equivocada estaba. Este mes de setiembre se inaugurará en el CFIA la plataforma virtual para el registro y tasación de los planos de construcción. Esto quiere decir que se aprovecharán varios adelantos tecnológicos para permitir el trasiego de los planos por la vía virtual. Entre ellos, que los planos ya no se hacen en forma manual, sino en computadora mediante programas especializados; que las imágenes de los planos se pueden transmitir, desde cualquier parte y en forma segura, a través del correo electrónico; que existe suficiente capacidad en las computadoras para recibir, almacenar y revisar los planos; que está por definirse la legalidad de firmar los planos en forma digital, pero que, entre tanto, existen sistemas para garantizar su confidencialidad y su propiedad intelectual; que, asimismo, existen sistemas para asegurar el sello del registro por parte del CFIA.
Desaparición de filas. Con el nuevo sistema las filas de profesionales ante la ventanilla del CFIA irán desapareciendo, al tiempo que aumentará la congruencia y la seguridad en la revisión de los planos, así como la productividad de los profesionales y su capacidad de competir, aquí y en otros países.
Pero los adelantos en el aprovechamiento de la tecnología no se dan independientemente de las personas. Se requiere que haya profesionales capacitados. Qué no tengan miedo a la innovación y a los retos; y que tengan el liderazgo y la voluntad de llevar a cabo los proyectos persistiendo, a pesar de los obstáculos, hasta alcanzar el éxito.
El avance tecnológico que propicia el CFIA motivará al resto de las instituciones a seguir su ejemplo. El caso es que los ingenieros nos dan una señal de preparación para el mundo globalizado en el que nos toca vivir y, por ello, merecen nuestra felicitación.