
Para una buena cosecha se requiere, además de una buena semilla, un buen suelo, riego y abono. Para cultivar la tierra también se requiere paciencia. El que haya sembrado bambú alguna vez se dará cuenta de que esta siembra no es para impacientes e inconstantes. En realidad, si usted siembra bambú, en los primeros meses visiblemente no sucede nada. Se requieren siete años para poder ver su crecimiento sobre la superficie. El que no sabe creerá que la semilla estaba mala y posiblemente abandone su cuido.
No obstante, en esos primeros años el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitiría sostener el crecimiento que iba a tener en el exterior. El bambú es muy delgado y flexible. En tiempos de tormenta, cuando los vientos soplan muy fuerte, el único que sobrevive a tal desastre natural es el bambú. El bambú con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, se mueve y dobla en armonía hacia donde los vientos se dirijan. El bambú resiste porque tiene raíces firmes.
En nuestra vida. En Costa Rica, muchos queremos soluciones sencillas y rápidas. Nos preocupan la fama y la fortuna. Nos agita el éxito, sin haber sembrado con buenas bases y sin dar lo mejor de uno mismo. Todos queremos triunfos cómodos. Nadie quiere abonar la tierra, sembrar una buena semilla y regar para desarrollar buenas raíces.
No obstante, la vida requiere entereza. No podemos renunciar cuando estamos cerca de la meta. Hay que saber esperar. Es necesario comprender que absolutamente nada que valga la pena sucede de la noche a la mañana. Tenemos que estudiar y batallar para recoger el éxito. Tenemos que tener buenos valores para enfrentar y resistir épocas difíciles. No podemos caer en la vida fácil y dejar de pelear. Tenemos que tener voluntad y bases sólidas para levantarnos y seguir adelante .La constancia es la virtud por la que todas las cosas dan fruto.
Triunfar requiere tiempo. El triunfo nos es más que un proceso que toma dedicación, que exige lucha, que exige perseverancia, que exige sacrificios, que exige cambios. No perdamos nunca la esperanza de un mejor futuro. No nos demos por vencidos. Para triunfar requerimos tiempo y dedicación. Hagamos los cambios que necesitamos. Ejercitemos el espíritu de la tenacidad. No perdamos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos. Nunca abandonemos nuestros sueños. Una nueva actitud tenemos que tener ante la vida.
Un carácter de persistencia, de espera, de aceptación y de crear buenas raíces es indispensable. Trabajemos duro, aprovechemos el tiempo, organicémonos, seamos exigentes con nosotros mismos, esforcémonos, cultivémonos y capacitémonos. No bajemos los brazos.
Para crecer y lograr un éxito sostenible, tenemos que tener buenas bases. No podemos dejar de abonar y regar el sembado. Tenemos que vencer la comodidad del presente para lograr los frutos del futuro.
De cara al mayor reto. En fin, solo el compromiso, la perseverancia, la lucha, la superación, la fuerza de nuestro carácter y una actitud de emprendimiento lograrán que salgamos adelante. Cambiemos de manera y no busquemos el éxito cómodo. Solo el trabajar horas extras, incluso fines de semana, nos permitirá crecer con buenas bases como el bambú.
La Costa Rica de hoy requiere más que nunca un cambio de estilo ante el reto de una globalización que nos exige lo mejor de nosotros. Esta realidad nos reclama a los costarricenses una nueva actitud de lucha y perseverancia. Es intentando lo imposible que se realiza lo posible. Un país superior es el que siempre es fiel a la lucha y a la perseverancia. Sembremos con buenas bases nuestro futuro. Hagamos un verdadero cambio cultural en esta bella patria. Dejemos atrás el conformismo y la mediocridad. Este es nuestro mayor reto.