Opinión

La mano que acecha en la sombra

Las bombas nunca preguntan la identidad política de las víctimas

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En un mundo global como en el que vivimos, la lucha contra el mal del siglo, que es el terrorismo, no puede ser sino global. Creer que hay terroristas buenos, o favorecerlos en nuestra conciencia, es abrir un campo de preferencias y excusas que solo puede abonar esa planta maligna que es el terror. Excusas tan letales como una granada que cualquier día puede explotar en nuestras propias narices.








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