La frustración de un maestro

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Me extrañó la reacción del profesor, que de hecho es uno de esos maestros excepcionales. Hablábamos de un alumno nuestro, que sobresale por su capacidad académica y por su disposición por ayudar a sus compañeros. Aquellos jóvenes que se benefician con su ayuda siempre acuden a mí con el mismo comentario, pues este muchacho tiene el don de comunicarse con sencillez y simplicidad. Así se unen en él dos cualidades ideales para un profesor: pasión por el conocimiento y capacidad para transmitirlo a otros.








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