Andrómeda está a 2 millones de años luz de la Tierra, y la luz recorre 300.000 kilómetros por segundo. No es posible para la mente humana imaginar semejante dimensión. De datos así como estos, tan interesantes, está llena la novela Escape del laberinto, que recientemente ha escrito el doctor Royé Muñoz Zamora. La realidad es que el infinito no tiene dimensión.
La ventaja de esta novela es que trata los misterios del cosmos con un lenguaje sencillo que permite comprender satisfactoriamente un asunto tan enormemente complicado.
Es la historia de un grupo de amigos que realiza una visita a los lugares más pintorescos de San Carlos, Monteverde y las playas guanacastecas, y sobre la marcha se reúnen por las noches para intercambiar conocimientos sobre diversas materias, comenzando por el cielo infinito, los elementos que lo componen, las distancias astronómicas de los cuerpos celestiales y el misterioso origen que ahora llaman el Big Bang.
Explosión de un corpúsculo. Este Big Bang fue la explosión en el espacio de un corpúsculo más pequeño que un protón, pero que produjo el origen de la materia, el espacio y el tiempo. Según los cálculos de los que entienden de estas cosas, ese fenómeno continúa su expansión, pero llegará un momento, dentro de unos cuantos millones de años, en que esta explosión se convertirá en contracción y, entonces, todo se irá reduciendo hasta llegar de nuevo al origen del universo. Después de esto nadie sabe lo que va a pasar, y eso a mí me tiene muy preocupado.
Los investigadores más estudiosos han llegado a la conclusión de que en el momento de aquella explosión, el universo tenía la edad de una diezmillonésima parte de segundo y la temperatura era de un billón de grados, aunque no especifican si eran grados centígrados o Fahrenheit.
El estudio de estos fenómenos fue el que llevó a Albert Einstein a determinar su famosa ecuación de la energía: E = MC², en donde E significa energía, M es masa y C² es la velocidad de la luz al cuadrado. Hay que ver las cosas que han sucedido en el mundo con la aplicación de esta fórmula.
¿Vida extraterrestre? Algo que no ha logrado descubrir el hombre es si existe vida en otros planetas. La Tierra es la que tiene temperaturas ideales para la vida de individuos como nosotros. El planeta que sigue mas cercano al Sol es Venus; ahí las temperaturas resultan demasiado altas para un organismo como el nuestro, y el planeta que sigue con una distancia al Sol mayor que la de la Tierra es Marte, donde nos congelaríamos por sus temperaturas de cientos de grados bajo cero. En conclusión, podríamos asegurar que gente como nosotros no podría vivir en ninguno de los otros planetas del sistema solar.
En los millones de estrellas de la Vía Láctea y otras galaxias, sí es probable que la vida exista en algunos otros planetas. No es concebible que en todo el universo únicamente la Tierra tenga vida.
Pasando a otro tema menos espeluznante, el libro del doctor Royé Muñoz Zamora nos habla también del origen de la vida. La versión religiosa es bastante simple y conocida: Dios bajó a la Tierra y creó todo lo que tenemos; creó al hombre y a la mujer y les dio un paraíso, que Adán y Eva perdieron por desobedientes.
Ancestro común. Hay otra tesis que conmovió al mundo en 1859 y es la teoría de Charles Darwin de que la vida proviene de un ancestro común que ha ido evolucionando, según su entorno, y dio origen a todas las especies, incluyendo al hombre, como resultado final de la existencia.